Los zurdos también tenemos derechos.
Nací zurdo.
He vivido zurdo. Y, lo más probable es que no muera zurdo.
Si algo he aprendido de la vida es que no es muy derecha con los zurdos. Casi todo está adaptado para los diestros. ¿Y nosotros?
Existen infinidad de comisiones y asociasiones para esas minorías étnicas, religiosas, y hasta con capacidades diferentes. ¿Cuándo se formará la CMDZ (Comisión Mundial de los Derechos de los Zurdos)?
No creo que exista alguna vez. Por esa razón no creo morir zurdo. A menos que en mi país se vendan autos con la palanca del otro lado, ¡ah! porque no me gustan los automáticos. Tendré que hacerme zurdo para poder tocar guitarra porque es bastante difícil encontrar una guitarra zurda y, si la llegase a encontrar, es aún más difícil encontrar un instructor de guitarristas zurdos.
¡Qué difícil se me ha hecho escribir esto por que tengo que cambiar el mouse al otro lado! Incluso tuve que configurarlo para que el botón derecho sea mi izquierdo.
¿Por qué, yo como zurdo, tengo que sufrir las denominaciones que me tocan? Que los derechos son diestros y en ocasiones no son tan diestros en lo que deberían, pero que los izquierdos somos siniestros. ¡Ahora resulta! ¡Yo! Que siempre he sido bueno, que he ayudado a los más necesitados, que siempre he sido fiel… ¿me llaman siniestro?
Las elecciones pasadas voté por el partido que más me gusta y resulta que es de derecha. ¡Yo no soy partidiario de la izquierda! Entonces, ¿cómo me puedo adaptar a los de mi condición? Me siento el patito feo hasta políticamente hablando.
Mi amigo Beto se burla de mí por ser zurdo… ¡cómo lo odio cuando hace eso! Sí, claro, porque él es derecho ¿verdad? ¡Ah qué mi amigo Beto! Roberto Izquierdo. Así se llama el chaval. Pero bueno, yo soy muy derecho con mis amigos.
Desde que estaba en el colegio era un martirio escribir, pues la paleta de mi pupitre era para derechos, lo bueno es que mi brazo izquierdo se parece al de Mike Tyson por tanto escribir con el brazo en el aire.
¡Cómo me gustó sorprender a aquel patán cuando tuve que defenderme! Ja ja, no se esperaba la zurda, ¿eh? Sin embargo, no es fácil ser zurdo en el mundo de los derechos. De ahora en adelante seré derecho. Prefiero que se me caiga la sopa de la cuchara y utilizar cinco renglones para poder firmar.
Dejaré de ser zurdo.
Nací zurdo.
He vivido zurdo. Y, lo más probable es que no muera zurdo. A menos que se den cuenta que ¡los zurdos tenemos derechos!