Jósmar Flores Pereira, el pastor boliviano que por revelación divina del espíritu santo secuestró un avión de Aeroméxico con destino a la Ciudad de México, se encuentra encerrado en el reclusorio Oriente, en el cual los reos se quejan de la alta peligrosidad del pastor a quien consideran un maniático.
Se cree que la causa de su demencia y de sus alucinaciones de carácter religioso puedan deberse a su abuso de sustancias prohibidas y el abuso del alcohol que bien Jósmar ha confesado los abandonó por mandato divino, el cual también le dijo que secuestrara un avión desde Bolivia para visitar al actual Presidente de México, Felipe Calderón.
Pasos para secuestrar un avión:
- Drogarse y tener alucinaciones mitológicas con seres de otros mundos
- Creerse la reencarnación de Buda y estar 110% seguro de que el pequeño ser de color verde y ojos grandes que me viene a visitar día con día en un platillo volador y que solo puedo verlo yo es más que real
- Inventar que escuchamos voces como “Jósmar soy tu Dios y quiero que secuestres un avión el día 9 del mes 9 del año 2009 para ir específicamente a México, específicamente a ver a Felipe Calderón y advertirle lo que todos ya sabemos que se dice, que la Ciudad de México va a sucumbir ante un terremoto”
- Tomar dos latas de JUMEX, llenarlas de tierra, cubrirlas con cinta gris y pegarlas a una calculadora con dos cablecitos (o al primer aparato electrónico que se nos venga a la mente, puede ser un estéreo para automóvil), de esa manera al menos las personas secuestradas no se aburrirán y podrán bailar al ritmo de Nigga
- Comprar un boleto de avión con destino a la Ciudad de México y con “bomba” en mano en media turbulencia irse al extremo opuesto del avión y amenazar con volar una pseudo bomba si no se cumplen todas nuestras demandas, o perdón, más bien dicho las de “Dios”
- Aterrizar en la Ciudad de México para creer que nos llevarán a ver al Presidente
- Dejarse arrestar como tonto y culminar cantando al estilo ranchero con todo y gallos frente a las cámaras por nuestro minuto de fama y terminar en el reclusorio oriente
Fin.