Por darle un nombre al hombre que cambió con su mirada la mía.
Como extraño tu mirar, como extraño esas frases llenas de un amor prisionero y encantado.
Viento de mi vida, ¿porqué tuviste que llegar tan tarde?, sí tan solo hubieses llegado cuando enarbolaba solitaria y esperando un amor. Sí tan solo hubieses tenido el valor de besarme con tu fuerza esa noche, sí me hubieses hecho el amor bajo la lluvia.
Los dos ahí perdidos, hundiéndonos en el mar de la pasión, deseando ser prisioneros de este gran amor.
Queriendo estar, el uno en los brazos del otro; pero no tuvimos el valor, se nos fue el aire y con el la oportunidad de amarnos.
Viento, como extraño tu soplar y el resonar de tus risas, ese hablar tan en silencio y esos sueños misteriosos que tu amor me arrebató.
Viento, sabes como te extraño y como sería capaz de entregarme a ti, si te volviera a encontrar.
Viento, ¿dónde están ahora tus sueños?, ¿dónde está el murmullo de tu voz?
Ese silencio misterioso se apoderó de mí, ese día cuando en las miradas abstractas y frente a todos, viento mío nos dijimos adiós.
¡Viento, te amaré toda la vida!