Algunos puntos para aclarar mi punto de vista sobre el asunto.
Buenos Días querido amigo
Hoy me haces una pregunta que pone mis neuronas a funcionar. En cuanto a los extraterestes estoy 100 % de acuerdo contigo deben existir, ya que si no estaríamos obligados a aceptar que los millones de planetas que existen en el universo son nada menos que intentos fallidos de nuestro creador.
Ahora bien, entre que haya vida en otros planetas a que nos visiten son otros veinte pesos. Son tantos los informes contradictorios, por ejemplo, el Chupacabras. Tendríamos que preguntarnos qué es. Quizá la mascota malcriada de un extratereste que ataca y mata a nuestras indefensas cabras.
O pensemos en los seres grises con sus ropajes de colores metálicos, merodeando por los países haciendo experimentos cuasi sexuales con nuestras mujeres y hombres.
Pero espera, amigo mío, que algo me viene a la mente: si son de otro sistema solar, y esto lo suponemos porque ya hemos visitado nuestros planetas vecinos, y no los hemos encontrado. Por lo tanto sabemos que no son de por aquí, entonces ¿de dónde vienen?
El sistema solar mas cercano al nuestro es Alfa Centauro (4 años luz del nuestro). Por lo tanto sería el más indicado para viajar desde y hasta aquí.
Pero entonces tenemos que hacernos otra pregunta. Si tienen la capacidad de viajar a la velocidad de la luz, debo suponer que son tecnológicamente más avanzados que nosotros.
¿Cómo explicarnos por qué todavía usan técnicas médicas de un nivel de conocimiento comparado al nuestro (agujita, escarpelos y lo que es peor, todavía causando dolor a sus pacientes)? Esto lo infiero partiendo de la información publicada por los testigos de los experimentos.
Ya ves, por eso una vez te dije que soy un eterno estudiante de una verdad pasajera. Lo que hoy se da como cierto, mañana es solo sueños de una era en donde nuevas ideas y teorías nacerán. Entonces nuestros nietos dirán: “¡Qué supersticiosos eran en la época de mi abuelo!”.
No es la primera vez que ocurre. ¿Te acuerdas cuando tu abuela te santiguaba? Dime ahora cuántas veces has hecho eso con tus nietos. Sin dejar de ser esto un grato recuerdo de años ya idos, debemos reconocer también que ya no creemos en el funcionamiento de estas técnicas curativas.
Sólo podemos aceptar que no era el santiguamiento lo que nos curaba, que lo que nos aliviaba era la fe que depositabas en él. Llámale fe y no olvidemos que fe es igual al control de la mente sobre el cuerpo. Entonces comenzamos a usar técnicas parecidas a las aprendidas de nuestros ancestros pero con un “look” más moderno.
Por lo tanto, para reconciliar mis ideas, tengo que decirte que creo que hay vida en otros planetas. Pero a la pregunta de si estamos siendo visitados por nuestros vecinos del cosmos en una forma habitual, tendría que decirte que no. Mi conclusión surge de las dudas que existen dentro de mí y ya expresadas por escrito en esta carta.
Por lo tanto, puedo volver a reafirmarme, sí creo que hay vida en otros planetas, pero eso no evita que piense que ellos no están como turistas en Disneyworld visitándonos, o que la Tierra sea su zoológico privado.
Quedo en ti con respeto de hermano y amor de niño.
Nelson Recart