La noche en que falleció este hombre extraordinario me despedí de esta manera.
Qué tranquilidad cuando uno se va como tú te fuiste,
sin nada de qué arrepentirse,
sabiendo que la vida era prestada,
sacándole provecho antes de irse.
Qué tranquilidad cuando uno se va como tú te fuiste,
rodeado de la gente que te amaba,
a tus pies una de tus hijas, mi madre, frotando con amor las huellas de tantos pasos que diste,
en tus brazos tu hija más pequeña y mas amada, y buscando con la mirada,
a tu único hijo varón, diciéndole con los ojos que se queda a cargo de sus hermanas.
Qué tranquilidad cuando uno se va como tú te fuiste,
sabiendo que dentro de poco nacerá el nieto que llevara tu apellido a las nuevas generaciones, sabiendo que tu estirpe no muere contigo.
Qué tranquilidad cuando uno se va como tú te fuiste,
con la satisfacción de haber cumplido,
de haber cosechado cariño a tu paso en la gente que te rodeaba,
de haber heredado a tus nietos el ejemplo de un hombre bien nacido,
noble, honesto, honrado y luchador hasta el último momento.
Qué tranquilidad nos dejas a quienes te amamos,
con la certeza de que ya estas descansando en los brazos de tu madre
a quien ni un solo día dejaste de extrañar.
Te voy a extrañar mucho viejito, siempre me sentiré orgulloso como hasta hoy de ser tu nieto,
de haber nacido con tu sangre y haberte devuelto de la mía cuando hubo necesidad.
Me sentiré satisfecho de haberte hecho sentir orgulloso más de una vez, aún recuerdo el brindis que me dedicaste el día de mi titulación, con que orgullo levantaste tu copa hacia la fotografía de tu consuegro y le dijiste ” lo logramos tocayo, nuestro nieto es profesionista”.
Todos mis recuerdos a tu lado son buenos, no podría ser de otra manera,
pero mi preferido es el de aquel año nuevo en que nos amanecimos tomando whisky y fumando mi hermano, tu y yo,
no se sentía extraño, éramos tres camaradas en una buena borrachera hablando de mujeres y aventuras.
Honraré tu memoria siempre con mucho amor, te recordare tranquilo, sin tristeza.
Me dejas tu mejor herencia, mi madre y tu nombre sin mancha, el ser hijo de buena cuna.
Qué tranquilidad cuando uno se va como tú te fuiste,
preparado para partir, limpio por dentro y por fuera, vestido con tu mejor traje para encontrarte con tu mamá.
Adiós mi viejito lindo, te prometo que estaremos bien, te pensaré siempre que le repita a mis hijos tu oración favorita, la que te enseño tu mamá “Angel de la guarda, dulce compañía, no me desampares, ni de noche ni de día.”
Te ama, tu nieto varón mayor.