Monólogo sobre el amor. Y el amor es tan completo que no se puede resumir.
Novia Mía, te amo tanto que sólo cuento los minutos que hacen falta para verte de nuevo. Novia Mía, Te cubriré con amor la próxima vez que te vea, con caricias, con éxtasis. Deseo atiborrarte con todas las alegrías del corazón, de modo que te desmayes y pueda despertarte de nuevo después de un beso mío. Quiero que seas sorprendida por mí, y para que te confieses a ti misma que nunca siquiera habías soñado con tales transportes… Cuando no estemos juntos, quisiera recordaras estas pocas horas, yo quisiera que tus huesos temblaran con alegría cuando pienses en ellas.
Novia Mía, yo no escribo cartas para adularla ni para adular mi amor, yo escribo estas cartas, pues en un pedazo de ellas se asemeja la grandeza de mi amor por ti. No se si estas líneas de amor lleguen a valer mil dólares como cada una de las 23 que Paz escribió a Elena Garro y con la cual sostuvo una relacion de más de veinte años, pero veo mas allá del tiempo que podemos ver, y veo, la antípodas del tiempo, y veo que puedo escribirte miles de cartas de amor, una por cada uno de los susurros del corazón zurumbático de amor. Yo con mucha humildad puedo transcribir cada palabra que el amor me dicte, y lo único que hago de cuenta mía es darles el sonido de esta opaca y pura substancia de la cual estoy hecho y así deben llegar a tus oídos.
Novia Mía, Has poblado tanto mi vida en estos tiempos que si cierro los ojos y no pienso en nada aparecen tu imagen y tu voz. Ayer, cuando me dormía, así te vi y te oí de pronto: desperté sobresaltado y quedé muy acongojado, pensando en ti con mucha ternura y también en mí y en cómo a veces vamos perdiendo todo. Te digo esto y en seguida me asusto: este último día estuviste no solamente muy tierna conmigo sino también benévola e indulgente, linda, pero no debo irritarte con melancolía. Recuerda lo bien que nos entendemos cuando estamos enamorados y juntos… recuerda cómo nos hemos divertido, cómo nos queremos. Y si a veces me pongo un poco sentimental, no te enojes demasiado… Me gustaría ser más inteligente o más certero, escribirte cartas maravillosas. Debo resignarme a conjugar el verbo amar, a repetir por milésima vez que nunca quise a nadie como te quiero a ti, que te admiro, que te respeto, que me gustas, que me diviertes, que me emocionas, que te adoro. Que el mundo sin ti, si ahora me toca, me deprime y que sería muy desdichado de no encontrarnos en el futuro. Te beso, mi amor, te pido perdón por mis necedades. Recuerda que he venido a tu vida solo para quererte mejor que cualquier querer que hayas tenido. Quise ser muy simple en este penúltimo párrafo.
Bom Noiva Mia, estou cheio de frio, vou estender-me na cama para fingir que repouso. Não sei quando te mandarei esta carta ou se acrescentarei ainda mais alguma cousa. Ai, meu amor, meu Bébé, quem te tivesse aqui! Muitos, muitos, muitos, muitos, muitos beijos do teu, sempre teu.