Envié la siguiente carta al presidente Jose Luis Zapatero el 31 de enero del presente año 2009. Hasta ahora, no tengo respuesta directa alguna del uso que se le ha dado por el gobierno a los temas expuestos en ella, aunque muchas de las medidas que se están tomando en los últimos tiempos parecen tener una gran similitud. Se trata de una propuesta de plan de medidas para salir de la crisis.
Sr. José Luis Rodríguez Zapatero
Presidente de España
Estimado Sr. Zapatero,
Es conocido que, en el caso de España, la sobre oferta inmobiliaria condujo al descenso de los precios de la vivienda lo cual, junto al deterioro de las condiciones de financiación – un mal importado de EEUU – dio lugar a la caída de la inversión residencial.
Teniendo en cuenta que el sector de la construcción es el motor de la economía española y mayor generador de empleo, esta caída de la inversión provocó, con efectos contagiosos a los restantes sectores de la economía, el incremento del desempleo y la desaceleración económica. Con un alto desempleo y sin créditos, el mercado interior consecuentemente se contrajo. El consumo se derrumbó.
Lo ocurrido no es culpa de ningún gobierno, ni siquiera del norteamericano de Bush. En última instancia se debe a los excesos provocados por el desmedido afán de obtención de la mayor ganancia posible por parte de los capitalistas financieros de aquel país. Esto iba a ocurrir tarde o temprano debido a la globalización de la inflación del crédito – ahora le llaman hipotecas subprime.
Entonces, la salida de la recesión requiere obligatoriamente del aumento del consumo. Al aumentar la demanda toda la maquinaria económica se pondrá nuevamente en marcha. Desde el punto de vista del gobierno existen dos formas de lograr esto: la traumática y la valiente. La primera consiste en dejar que las fuerzas del mercado actúen por sí solas con el consiguiente sufrimiento, destrucción y elevado precio político. La segunda se refiere a la intervención estatal por medio de una política económica de inversión en los sectores improductivos de la sociedad, a fin de incrementar el consumo sin provocar un indeseable aumento de la producción que conlleve a una mayor sobre oferta. Nosotros proponemos la alternativa valiente:
Si adicionalmente otros países, siguiendo el ejemplo de España, aplicasen también estas medidas, su efecto se verá multiplicado a través del comercio exterior pues aumentarían los pedidos industriales internacionales y con ello la reanimación de las economías.
Más allá del objetivo inmediato que se pretende, se puede estar seguro que a raíz de la aplicación de esta política, la sociedad española adquirirá una calidad superior.
Esperando que le sea de utilidad en su ardua tarea de guiar a los españoles, como Moisés a los israelitas, a través del desierto económico actual hacia la España prometida.
Quedo a su disposición,
Leo Lezcano
Lic. Económicas Internacionales
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