Carta de mi cumpleaños número 20.
Bueno, este texto tiene que comenzar de esta manera… con la palabra “bueno”…
Algunos especularan con que bueno se refiere a mi persona, otros se quedarán expectantes ante lo que diré. Simplemente daré algo de retórica, la cual es el arte de expresarse con corrección y eficacia, embelleciendo la expresión de los conceptos y dando al lenguaje escrito o hablado el efecto necesario para deleitar, persuadir o conmover. Ven, no ya no tengo nada que esconder, los quiero deleitar.
Comienzo con bueno debido a que es simple comenzar un texto con una palabra. Después de todo, así comienzan todos los textos. Tiene lógica, pero a su vez es absurdo hablar de algo que ya conocen… siempre los textos comienzan con palabras, que iluso. Pero no sería absurdo, y tendría lógica si este texto comenzará con la palabra Bueno por algún motivo en especial. Ese motivo es el de aceptar.
Bueno es tomar repentinamente sensibilidad y responsabilidad, es decir… bueno, y aceptar. Pero no de cualquier forma, solo observando y considerando profundamente al entorno, y así mismo, es la manera en que aceptar se torna el comienzo de algo que nos ayuda a cambiar. Ese algo son las ganas que nos impulsan, y que nos devuelven apasionada y sagazmente a la vida. Una persona capaz y conocedora de si misma sabrá discernir entre lo que debe o no cambiar, al igual que un país exitoso recordará aceptará y cambiará. Estos son los desafíos más grandes con los que me he encontrado, algunos viejos decían por ahí que el mundo nunca cambió. A mi me gusta emprender desafíos. Es una búsqueda constante, a veces con apariencia absurda, pero que termina siendo muy lógica, y uno se construye a medida que acepta y cambia, y se reconstruye cuando vuelve a pensar, a cuestionarse y a volver a aceptar que no hay mejor persona que la que vuelve a la razón, y a la fe propia. Como al igual no hay mejor que la persona que se respeta a si misma como tal, y a las demás.
Los invito a usar el lápiz, para escribir palabras en sus vidas.
Palabras como respetar, aceptar y cambiar.
La clave esta en que nadie evalúa, solo nosotros mismos, entonces podemos borrar y volver a escribir. Pero corrijan con inteligencia, no dejen que se gaste la hoja.