El alma de un buen tipo con problemas económicos al desnudo.
Solo Dios sabe si te voy a dar esta carta o no, en realidad me quedé mal porque me di cuenta de que con todo mi rollo, ya te estoy afectando y eso…mi amada, es algo que ni a mi mismo me voy a permitir, de ahí que decidí escribir estas líneas.
Ahora también es cierto que sos la única con quien puedo hablar y a quien le doy bola… y sin pagar $1.- ¡!!! Jaja, por lo cual he decidido usarte de terapeuta personal enmascarada en esta hoja blanca con renglones que esperan la tinta que me permita abrir mi interior para sacar lo mejor de mi.
Estoy a días de cumplir 39. Que lo parió loca! Ya están acá!, ya llegaron… toda la vida que pasó por debajo del puente de mi existencia! Y yo todavía acá haciéndome problema por la guita. Estoy harto de estar corriendo, de estar esperando, de estar a la expectativa. No sé atrás de que estoy corriendo, y no sé para que mierda estoy corriendo, por cierto, entre tanta carrera siento que me perdí – y eso es lo que mas me duele-. Me perdí de disfrutar… “a pleno… como vos, como yo, como los Pérez Díaz del Solar” cada pequeño segundo de mi estúpida pequeña vida.
En realidad pienso que tengo miedo, perdón miedo, así con mayúsculas, miedo de no poder mantenerlas, de que ustedes piensen que soy un fracaso, algo que estoy que seguro que piensa mi vieja de mi, ella quería que yo hubiese sido cura… y no fui; después seguro que soñaba con un hijo banquero…y no sé sumar 2 + 2. Me da en las bolas que ella pague nuestros almuerzos fuera porque yo no puedo, que me preste la guita para el auto, para el departamento, etc, etc etc. En esta locura mental me encuentro hace años… intentando sorprenderte a vos y a las nenas con los millones que gana papá, con el poder que tiene papá…y papá no tiene un carajo de todo eso, papá es un triste empleado que siente que durante los últimos 20 años de vida laboral, trató de agradar a “mummy” y que como es lógico no se puede ni agradar a el mismo.