El espacio donde vivir dignamente y poder establecerse es un derecho elemental del hombre.
En toda sociedad previsora siempre se reconoció la importancia de destinar parte del excedente de los años de abundancia y prosperidad a la construcción o inversión en propiedades. La aspiración de la casa propia que satisfaga nuestras expectativas y necesidades es el desvelo de la población mundial sin distinción de clases sociales. Conspira contra ello, entre otros motivos de igual o mayor importancia, el valor de la tierra y los elevados costos de los materiales utilizados en su construcción.
Las calidades de los materiales utilizados, son interpretadas en forma diferente por las distintas sociedades del planeta. Así por ejemplo un europeo prefiere las edificaciones con ladrillos y/u hormigón, mientras que un norteamericano recurre a las construidas en madera y un sudamericano considera a las casas de madera, como viviendas precarias, teniendo en parte razón, pues los prototipos existentes en los mercados de sudamérica, no poseen los adelantos y confort observables en el norte.
El desafío de utilizar materiales más accesibles pero igualmente seguros y duraderos, todavía es una materia pendiente para los especialistas en el tema.
Son muy interesantes todos los proyectos en estudio para incorporar materiales reutilizables (como material agregado a lo ya existente) mediante prácticas de reciclaje a la construcción de grupos de viviendas básicas, solucionando además en parte el problema de la eliminación de los residuos sólidos.
Las modificaciones de las técnicas constructivas han tratado de acercar variadas opciones, por ejemplo con la prefabricación de viviendas, campo en el que ha habido avances notorios en calidad de terminaciones, racionalización del diseño, aprovechamiento de materiales nuevos, etc. También es interesante la investigación de técnicas ancestrales con el aporte de tecnología moderna como la utilización de ladrillos de barro estabilizados y reforzados comprimidos que posibilitan hasta reducciones del 35% del costo de las paredes. La construcción de viviendas dignas a bajo costo es una forma racional de optimización de recursos y meta anhelada por toda sociedad organizada. La situación actual dista años luz de este objetivo. Viviendas precarias, hacinamiento, falta de servicios, construcción en aéreas inadecuadas (inundables, sísmicas, contaminadas) focos de epidemias e infecciones, coexistencia con la basura y las aguas servidas, son el panorama diario en las grandes aglomeraciones urbanas y algunas de ellas están también presentes en las zonas rurales.
Todos los esfuerzos realizados desde el Gobierno Nacional en estas últimas décadas son escasos e infructuosos, ante la gran demanda por parte de la población de Argentina en constante crecimiento.
El gran desafío para el mañana es satisfacer esta necesidad, aplicando políticas de participación e inclusión en los barrios carenciados a través de escuelas de oficios, educando y capacitando a los futuros interesados, la ayuda refuerza la disposición de planes de autoconstrucción, con asistencia técnica y crediticia, integrando y dando posibilidades de esta manera a las personas solicitantes que no completen los requisitos como adjudicatarios de otros sistemas, proyectados.
ANGY
No nos es ajeno que la flia es el eje fundamental de toda sociedad, por consiguiente todo grupo debe estar establecido meritoriamente, todo ser humano tiene derecho a su espacio (vivienda) si la familia está establecida (vivienda), puede comenzar a construir un futuro digno.