El mundo consumista crea la necesidad de regalar. Una tradición que entra por los ojos como consecuencia de la tiránica publicidad, pero que ha generado una adicción que alcanza niveles increíbles en las épocas más significativas del año.
El mundo consumista crea la necesidad de regalar. Una tradición que entra por los ojos como consecuencia de la tiránica publicidad, pero que ha generado una adicción que alcanza niveles increíbles en las épocas más significativas del año.
Se estima que en la solida economía de la unión europea de los 15 países o estrellas, se genero solo en la navidad pasada alrededor de 30 000 millones de euros en semejante practica. Un promedio de 320 euros por hogar que dejaría pasmado a cualquiera, en años de crisis.
El nada pequeño número daría para construir 125 grandes hospitales de con alta tecnología, o mas de 30 000 postas medicas en países en desarrollo y hasta 15 millones de pozos de agua.
Con motivo de la celebración el próximo día 22 de marzo del día mundial del agua bien vendría sacar cuentas, pues de alguna forma racional debe detenerse esta locura que es despojarnos de lo esencial para caer en tontas manías.
Hoy en el mundo, según la FAO, 815 millones de personas pasan hambre y la mitad de los que estamos en este planeta sobreviven con tan solo 2 euros al día. Solo en alimentos la cifra de los regalitos significaría muchísimo en vidas salvadas.
Por supuesto que la oleada humana de las miserias recaen con más fuerza sobre los niños. LA UNICEF reconoce que la mitad de los infantes del mundo son acorralados por las privaciones que provocan las guerras y la pobreza.
700 millones de niños conocen las privaciones de alojamiento, acceso a servicios higiénicos, agua potable, información, cuidado médico, escuela y alimentación. 180 millones trabajan como adultos en difíciles condiciones, uno de cada seis tiene hambre y uno de cada siete no ha conocido el mínimo cuidado médico. Uno de cada cinco no bebe agua potable.
Ocuparnos de resolver esas miserias si sería un verdadero regalo a nuestros niños.