Interesarse o no interesarse puede significar la felicidad o la tristeza en cualquier relación humana, y nunca se ha logrado nada grande sin entusiasmarse, ya que el interesarse es una pasión.
Basado en un artículo aparecido en “Guideposts” en la década de los años sesenta.
En muchas oportunidades vemos el mundo dividido entre los que se interesan por los demás y los que no están interesados en nada. Pero, la verdad es que juzgar esa actitud seria demasiado severa, ya que se necesita mucho valor para preocuparse por otros. Por cierto, las personas que se animan a correr el riesgo, que se sacan la capa de la indiferencia hacen muy pronto un gran descubrimiento: a medida que mas nos interesamos por los que nos rodean, o los que aparecen en nuestro camino mas intensamente se vivimos.
Interesarse o no interesarse puede significar la felicidad o la tristeza en cualquier relación humana, y nunca se ha logrado nada grande sin entusiasmarse, ya que el interesarse es una pasión.
La verdad es que hasta los extraños sienten atracción por las personas que saben interesarse por algo. Desde luego, ese interés acarrea beneficios tangibles, y los grandes maestros de la filosofía nos han enseñado siempre que la forma de interés que nos da mas recompensas es la que no tiene posibilidades de ser recompensada. Gracias a ello, el mundo esta lleno de personas que van por la vida silenciosamente haciendo pequeños actos de amor nunca publicitados y jamás recordados. Lo hacen porque se interesan, se preocupan, y sus acciones, junto a otras miles, dan la fuerza que hace que la humanidad avance por el sendero del progreso.
A veces, estas personas reciben muestras de agradecimiento a pesar de que ellas prefieren mantener sus bondadosos actos en el anonimato, ya que esta capacidad es natural a cada uno de nosotros, pero también, de nosotros depende que se desarrolle o se pierda.
Sócrates dijo, al respecto que “antes de que un hombre pueda mover al mundo, debe moverse a si mismo”. Muchos artistas tuvieron que padecer años de difícil entrenamiento hasta aprender a amar su arte. Y muchos deben esforzarse, y también interesarse, por lograr que aparezca una amistad mucho antes de que esta llegue verdaderamente a serlo.
El “no me interesa” es un criterio equivocado que generalmente tiene su origen en el resentimiento o en los prejuicios.
Una buena forma de desarrollar la capacidad de sentir el interés es la de expresar los sentimientos propios. Muchas veces los padres tienden demasiado a limitar las emociones de los hijos, sin embargo, casi siempre, esas emociones que parecen excesivas son manifestaciones de interés y preocupación, y si e contienen, es muy probable que esa facultad termine por desaparecer.
Es preciso tener las ganas de salir de uno mismo, de acercarse a otro, de dejarse absorber, y en ese instante alcanzar la felicidad.
Muchas gracias, amigo
Es verdad. Cuanta satisfacción cuando ayudamos a alguien que sabemos no nos retribuirá la ayuda más que con un gracias sentido y un “Dios la ayude”. Eso vale más que cualquier otra cosa.
Para las retibuciones con más valor económico (precio) que no por eso más valiosas, están las transacciones comerciales.
Pero ¡ojo! como dice la nota, debemos interesarnos primero por nosotros mismos y nuestro entorno más cercano (familia) y desde ese centro irradiar nuestro interés.
Lo que no es plausible de ninguna manera es demostrar un egoista y falso interés por los demás, ayudándoles de forma material a cambio de algún beneficio estrictamente personal, cuando sacrificamos a nuestra propia familia, no satisfaciendo sus necesidades inmediatas, tanto las materiales como las afectivas.
O … llevado a lo macro, un Presidente que va por el mundo regalando los recursos de su país a cambio de baratijas y apoyo en sus locuras, mientras la situación en su país y de su pueblo es cada vez más precaria.
Un abrazo