Los inocentes del pasado, en su culto insensato de la verdad absoluta, olvidan que hasta el hombre vive en la relatividad.
Se ha tejido el complot más peligroso de la historia, dividirnos: malos, buenos, viejos y jóvenes.
Las transformaciones ejercidas por las generaciones sobre las épocas, han sido inmensas. Proezas admirables: Racionalidad, desencanto de la existencia, eterno paz y amor; guerras no peliadas (la batalla de le vida perdida), revolución girando en torno a mi (naturaleza). Una telaraña de información, gran balerinto, digno de Dedalo.
Los inocentes del pasado, en su culto insensato de la verdad absoluta, olvidan que hasta el hombre vive en la relatividad; y son los que Hoy gastan. Además, Piensan como seguir ensanchando la franja de la miseria física e intelectual que padecemos.
Pero la hipocresía no tiene límites, hoy llamamos: “investigación a una consulta”, el conocimiento es reducido a un saber; una imagen vale mas que mil palabras, y Tecleando, la realidad se vuelve una mentira. Hemos caído en el juego de la competencia caníbal, nos arrancamos todos los espacios posibles de convivencia: un viejo no es aceptado en una discusión juvenil porque se vuelve aburridor, y el joven es inexperto, ignorante y no puede discutir sobre los problemas del presente.
En un parpadeo, las canas de experiencia y la sonrisa a flor de piel nos hemos gastado la vida dividiéndonos: “Todo tiempo pasado fue mejor”, “es mejor vivir el presente”; Creo que a los viejos y a lo jóvenes nos toca dejarnos de tanto complot, tanto odio a la diferencia; es la hora de que empecemos a pensar (jóvenes y viejos), para construir una nueva existencia: un futuro.