Toda resistencia exterior tiene un resorte secreto interno, el cual tenemos miedo de enfrentar.
Muchas veces oponemos resistencia a las personas por la apariencia. El estar cerca de un policía, por ejemplo, genera un condicionamiento en nuestra conducta, nuestro comportamiento.

El medio nos ha acondicionado a este miedo, ha generado en nosotros cierta costumbre a sentir temor.
En no pocas oportunidades hemos rechazado la amistad, o el dialogo con ciertas personas por comentarios que han llegado hasta nosotros sin habernos tomado la molestia de hacer la mas mínima investigación.
Esta forma negativa de relacionarnos con nuestros semejantes nos han traído problemas, que han perjudicado nuestra vida social y algunas veces hasta económica.
Cuantos seres humanos oponen resistencia al conocimiento novedoso solo por comentarios negativos que desfiguran el verdadero objetivo de una, quizás, profunda sabiduría.
¿Donde está el resorte interno de esta acción?
En primer término puede hacer su aparición la conducta gregaria que nos impulsa a aceptar la tendencia del grupo, por temor a ser rechazados. De otra forma podría estar involucrada la envidia, el egoismo, la mala voluntad. Todo esto es necesario analizarlo con el fin de llegar a conclusiones objetivas, que nos permitan una interrelación equilibrada, sin perjudicar a nadie, ni salir perjudicados nosotros mismos.