A 60 años del “Informe Kinsey”, la comunidad gay ha logrado mayores espacios productivos y de liderazgo en una sociedad cegada ante una realidad cada vez más innegable. Sin embargo en México, la cultura homosexual carece de una identidad propia y recurre a símbolos, arquetipos y costumbres importadas.
He de aceptar que la aprobación de iconos gay como Frida Kahlo o Chabela Vargas en la actualidad es un signo positivo, lo ideal hubiera sido que en su época tanto la pintora como la cantante hubieran sido aceptadas con su condición y no pese a esta. Aunque la relación Kahlo Modoti era conocida por amplios sectores de la comunidad intelectual y artística en donde ambas se desenvolvían nunca fue bien vista, fue la principal fuente de criticas de sus detractores y motivo de amargura de ambas. Cuando algún valiente homosexual de antaño declaraba abiertamente sus preferencias era duramente criticado, abiertamente despreciado ridiculizado, como fue el caso del poeta Salvador Novo, quien en los años cincuentas era incluso comidilla social entre la clase de gente “bien” y el populacho.

Para completar la desgracia de la comunidad gay y justo cuando se empezaba a exigir una mayor tolerancia a principios de los ochentas aparece una enfermedad que de inmediato fue vinculada al homosexual: el sida.
Fue y aun hoy es el pretexto favorito de los críticos de homosexuales. Para muchos incluso el día de hoy, el sida viene siendo una especie de castigo divino. Una condena por ser gay. Para un nutrido grupo de personas saber que un hombre esta enfermo de VIH es consecuencia de ser homosexual. La muerte de reconocidos homosexuales les da según ellos la razón, como fue el caso de Freddie Mercury, del grupo Queen.
En este sentido la religión es la principal alentadora de un sentimiento de culpa en el homosexual, y la arraigada cultura machista es el principal motivo de rechazo al homosexual dentro del núcleo familiar. Para la iglesia el gay es un ser anormal y antinatural, se argumenta que Dios creo al hombre y a la mujer para convivir en pareja, la idea de que Dios este de acuerdo en un amor hombre-hombre, mujer-mujer es sencillamente inaceptable.
Por otra parte, la salida del closet de personalidades publicas ha ayudado a aceptar la condición homosexual a un mayor numero de personas, pero aun dar este paso genera en la gran mayoría una gran tensión psicológica y un trastornó de la personalidad, creando verdaderos desordenes mentales como depresión, ansiedad, desánimo y hasta desdén por la vida. Es por lo anterior que el índice de suicidios entre los jóvenes gays es siete veces mayor que entre los jóvenes heterosexuales.
Perdida de trabajos, abandonar estudios, desprecios familiares, insultos y burlas de conocidos y vecinos… Es a lo que un joven se enfrenta al declararse abiertamente gay. Sin embargo el vivir una doble vida, el guardar en el interior un secreto a la larga genera ausencias mentales difíciles de sanar. La mejor terapia es la que se puede recibir de profesionales de la salud mental capacitados para tratar con problemáticas de desarrollo humano y de orientación sexual.

Estos profesionales deben de asesorar a los jóvenes y adultos que confundidos por su orientación crean verdaderas guerras internas en donde la posibilidad de un daño psicológico esta latente.
Afortunadamente cada vez son mas los espacios públicos en donde la comunidad gay puede reunirse de manera abierta y segura, bares, antros, tiendas de ropa, gimnasios y una serie de negocios enfocados y dirigidos a esta comunidad hacen que la convivencia entre iguales pierda ese lado oscuro, secreto y de degradación con que eran juzgados. Hoy la comunidad homosexual tiene la oportunidad histórica, de consolidarse como una parte activa, productiva y benéfica de la sociedad.
Esa sociedad que por mucho tiempo la mancillo, critico y degrado. Esa sociedad que poco a poco entiende que los gay están, han estado y estarán entre nosotros.
muy bueno! felicitaciones