A 60 años del “Informe Kinsey”, la comunidad gay ha logrado mayores espacios productivos y de liderazgo en una sociedad cegada ante una realidad cada vez más innegable. Sin embargo en México, la cultura homosexual carece de una identidad propia y recurre a símbolos, arquetipos y costumbres importadas.
Hoy no es ningún secreto que el conquistador Alejandro Magno amó desmedidamente a Efistion, compañero de batallas y amigo desde la infancia. Cuando éste murió, Alejandro mantuvo un duelo de varios días y erigió monumentos en recuerdo y honor de su amante. En esa época, el macedonio no era cuestionado ni criticado por su bisexualidad, ni desmérito su liderazgo ante miles de hombres.
En nuestra cultura de tradición judeocristiana, católica, apostólica y romana, el lesbianismo y la sodomía están duramente juzgadas. Hace sólo unos pocos cientos de años los homosexuales eran duramente castigados con sanguinarios castigos, y su principal procurador fue la Santa Inquisición, que incluso promovía el castigo de enterrar vivo a aquel individuo que fuera hallado culpable de sodomía. Con el lesbianismo fueron más tolerantes, considerando que el castigo común era latigazos y escarnio publico.

Con la revolución sexual, el feminismo y la revolución rosa la época de persecución criminal se elimino, pero el estigma de pecado se convirtió en una “enfermedad”, la cual incluso algunos seudo científicos, religiones y agrupaciones sociales han intentado documentar y curar. La llamada terapia de aversión es utilizada hoy en día, causando un gran desgaste físico y sobre todo mental a quien es sometido a tal terapia. O la practica de “curar” el desorden por medio de psicoanálisis, incluso algunas sectas y asociaciones religiosas aseguran que por medio del rezo, el sacrificio y el ayuno cristo, dios o alguna deidad quitaran el deseo homosexual convirtiéndolo en un deseo hetero.
Y aunque estamos ante una aparente apertura de la sociedad ante personajes y condiciones netamente homosexuales, la realidad es que las expresiones y movimientos de corte gay son aun ignoradas y en la mayoría de los casos discriminadas por el resto de la sociedad, los llamativos desfiles “del orgullo gay” no han podido de forma alguna impulsar una auténtica tolerancia y siguen siendo un desfile carnavalesco disfraces y carros alegóricos incluidos. Sin mas aporte que la presencia breve en los medios.
muy bueno! felicitaciones