Cuando es traicionada la confianza…
Nada más triste que sentirse traicionado, nada más oscuro que saber que aquellos en quienes confías no son lo que parecen. Hay un doble mundo, una doble cara en las personas. Es triste…
No imaginamos el daño que hacemos al alma cuando traicionamos a alguien; es dejar caer el velo para que nos vean tal cual somos… Con nuestro universo de horrores, nuestro mundo de espantos, nuestro purgatorio…
Qué lluvia de infelicidad pueden llegar a regar los traicioneros, dejando pestilencia y vacío a su alrededor. Vivir al lado de un traidor es como tener el infierno a tu lado.
El universo dual parece estar en todo, no se escapa de tu vida, está presente desde siempre. Sólo queda el amor a los hijos, ese sublime amor indestructible, capaz de sobrellevar las cosas. Esos soles en nuestra vida que lo llenan todo con su sonrisa y a quienes debemos cuidar siempre.
¡Qué asco es la vida! Mientras más ves u oyes, más asco te produce. Sólo queda voltear la mirada hacia lo que es puro: el alma de los inocentes.