La historia, la economía, la moral y las artes son víctimas de procesos cíclicos.
El mismo proceso podría extrapolarse a los Periodos de Guerra y Paz.
En las Artes sucede lo mismo:
Y el proceso se repite una y otra y otra vez.
En la Economía, como anticipaba lineas arriba al hablar de mi tesis, sucede lo mismo:
Y el proceso se repite una y otra vez.
En el plano Moral y Religioso sucede lo mismo.
Y el proceso se repite una y otra y otra vez.
Desde luego, cada tránsito de un ciclo1 a un ciclo2 tiene particularidades que los distinguen pues las coordenadas espacio-temporales pueden ser las mismas. (Leucipo hablo sobre el sentido de la letra Omega a este respecto… de tal forma la letra Omega griega no es cerrada como la O latina… aunque equivale a una Z latina). Pero, en sustancia, estoy convencido que los ciclos -en sustancia- son los mismos.
Asi pues, la humanidad está condenada a vivir un proceso histórico cíclico una y otra vez. Y es que creo, que en el plano individual es lo mismo… ¡pues hasta cada recuerdo que tenemos puede ser considerado como un ciclo! ¡cada vez que uno recuerda involuntariamente e inconscientemente como comer, como caminar… cada reflejo es un ciclo!
La antigua mitología india reflejaba este pensamiento a través de -algo de lo que he hablado en mas de un capítulo: un Ouoroboro (una serpiente mordiendose la cola). Este símbolo fue trasladado a occidente por los Alquimistas dl Siglo XVI y después, por la Masonería Ilustrada del Siglo XVIII.
En conclusion, creo que la verdad libertad está en despojarse, emanciparse, de estos criterios cíclicos. ¿Para que me mato 20 años de mi vida por un objetivo del que se, no estaré conforme cuando lo logre? ¿por qué no vivir contento con lo que uno tiene y al mismo tiempo tener la ilusión por nuevos proyectos y la bravura y entusiasmo por nuevas conquistas.
Todo en la naturaleza está programado de manera cíclica: nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte. De ahí esa inquietud metafísica del hombre por querer buscar una lógica a la “resurrección” o “reencarnación”. Desde el Ave Fenix egipcia hasta la Pascua cristiana, los principios de esta ambicion humana son los mismos.
La condena cíclica es causa sencillamnte de la vida finita de los hombres y los cambios generacionales. Y es que el joven volverá a cometer los mismos errores del viejo, aunque éste le advierta una y otra vez.
Yo me remitiré a escribir dos máximas que he descubierto:
Adaptarse a todo y no acostumbrarse a nada
De lo que se trata es tener la visión (simplemente lógica, no profética) de aceptar lo que hoy parece inaceptable y de no aceptar lo que hoy parece aceptable. Esa es la verdadera tolerancia. Esa es la verdadera amplitud de espiritu. Solo así puede uno trascender -en vida- al tiempo y a la muerte. Es ese el consuelo de todo alquimista que busca el Elixir de la Eterna Juventud.