La confusión de los valores que ha surgido gracias a la homogeneización cultural.
Esta es la fabula de la Hormiga y la Cigarra.
LA FÁBULA DE LA HORMIGA Y LA CIGARRA
El primer mensaje, que aparece es la necesidad de vivir la vida de una manera mas feliz y ese valor es aceptado, sin embargo, no podemos confundirlo con la felicidad por encima de todo y de todos; el mensaje de la cigarra es claro cuando habla de compartir mas con los amigos, con la familia, con la gente que nos rodea; vivir y disfrutar la vida sin afectar negativamente la de los demás.
El segundo mensaje que nos deja la fábula es la constancia, si bien, parece implícito que la cigarra nunca hizo nada por merecer la fortuna, si reelemos con cuidado y la replanteamos: “la cigarra se dedicó a practicar con sus amigos de día y de noche”, es decir, trabajo sin descansar para lograr una oportunidad en lo que más le gustaba hacer “cantar”.
Y este es un valor reformulado por la modernidad, debemos trabajar en lo que nos gusta, lejos está la premisa de trabajar en lo que nos pueda dar dinero o lo que les guste a los padres; sin embargo, es claro que debemos actuar como la cigarra, con pasión, practicar mas, esforzarnos, entregar todo nuestro corazón, energía y empeño por hacer excelentemente lo que sabemos hacer y esta premisa es invariable desde la antigua Grecia.
De esta manera, las personas lograran el éxito, pero el éxito de la mano de la felicidad y de la alegría de haber cumplido sueños, de haber roto barreras.
Muy diferente de la actitud asumida por los jóvenes de hoy, que se conforman con decir que nada les gusta, que están inconformes que la sociedad que les correspondió, con el colegio que el padre o el “Alcalde” les asigno; e inconformes hasta con los mismos padres, aprovechando muy oportunamente el concepto de adolescencia que si bien es la formación del rol como adulto, lejos esta del derecho de trasgredir los valores y las normas, que como esta visto en la lectura de la cigarra y la hormiga, se ciñen a los conceptos de la ética de las virtudes planteados por Aristóteles hace más de dos mil años y que hoy se retoman con la formación en competencias que plantea el Ministerio de Educación Nacional.
Asi pues, es hora de superar la confusión en la que nos metimos solos, al creer que los valores habían desaparecido y que no era necesario formar los hijos con base a ellos, cayendo en el facilismo. Los valores se formulan y reformulan respondiendo las necesidades del hombre moderno, pero, es claro desde hace mas de dos mil años, que son los padres los encargados de transmitir esos valores a los hijos, para que las sociedades avancen y se construyan en bases solidas que hoy llamamos derechos, en búsqueda de la paz y la democracia; de no hacerse será la misma sociedad la que padezca las consecuencias.
elleno