Se dice que la venganza se saborea mejor fría. La vida y sobre todo algunos medios de comunicación nos enseñan a cobrar caro las afrentas que sufrimos; sin embargo, esto no parece ser lo más indicado, pues a la vez que consigo mi venganza, también yo me autolimito en mi desarrollo personal.
Cada vez es más común que nuestros jóvenes vayan creciendo con el espíritu de la venganza dentro de si; hoy es mucho más rara hablar del perdón que de la venganza. Por desgracia el marketing no solo de las grandes producciones cinematográficas, gira en un en torno común; me la hiciste, me la pagas, buscando la mejor manera de desquitarme, por desgracia ya hasta los comerciales de televisión están tomando estos tintes.
Muchos estarán pensando, que al referirme al perdón, le hablare de religión, la respuesta es simplemente no, el hecho de perdonar no es una cuestión exclusivamente de religión. Como seres humanos y pensantes, nos hemos ido olvidando de nuestros valores, y que precisamente las leyes surgieron, para garantizar la sana convivencia de una comunidad, ciudad, región o país ya que en tiempos remotos, el hombre vivía como un verdadero animal, siendo mas que aceptada la ley del talion “ojo por ojo y diente por diente”, en otros simplemente la ley de la selva, la ley del mas fuerte, hasta que un grupo de intelectuales, se dio cuenta que el desarrollo del hombre se veía frenado por su espíritu vengativo, ya que obviamente la creatividad se centraba solo en la venganza; es partir de ahí cuando las artes y la ciencia, se desarrollan en toda su plenitud.
Por desgracia hoy en día nos vamos poco a poco olvidando de nuestras buenas costumbres t lo peor es que transmitimos esos mensajes a nuestros hijos; hoy es cada vez mas común las guerras entre pandillas, de narcos y hasta de supuestas manifestaciones pacificas. Nos olvidamos que vivimos en una sociedad y que todos necesitamos d todos, blasfemamos, injuriamos, provocamos la violencia, buscamos con ansia la venganza, en pocas palabras, dejamos que el instinto animal aflore y nos domine, en lugar del pensamiento y la razón.
El estrés coadyuva, (eso decimos) en gran medida a ello y nos hace explotar contra nuestra propia pareja, nuestros hijos, etc. Aunque es solo el pretexto ideal para justificar nuestras debilidades. Cada vez es mas frecuente disfrazar nuestra de ira, nuestra debilidad para conversar, para debatir y para negociar; es mas fácil alzar la voz y aliarse a golpes que reconocer que estamos equivocados, y lo peor es que si quien es nuestra pareja la que nos hiere, buscamos la revancha, nunca pensamos en concederle ni en la mínima medida, el beneficio de la duda.
Podría pensarse que la educación es la raíz del problema, sin embargo si nos remitimos a tiempos de la colonia, mucho de nuestros ancestros no sabían ni leer, ni mucho menos escribir, muchos ni siquiera hablaban español y las cosas no eran así.
Debemos de reflexionar cada uno en lo particular y hacer a conciencia un inventario, de que le vamos a dejar como legado, a nuestros hijo: la del hombre que piensa, reflexiona y que no solo conoce, sino reconoce el valor del perdón y la solidaridad y las buenas costumbres, o la imagen de aquel que solo tiene como prioridad el valor de la venganza, la cual envilece, sobaja y degrada al ser humano convirtiéndolo en animal.
El reto es grande y n cualquier a lo puede afrontar, pero si se quiere se puede; no es cosa del otro mundo, simplemente se trata de poner los pies sobre la tierra y pensar antes de actuar, es ganarle al instinto con la ley de la razón. Caso contrario cada vez tendremos colonias más inseguras, países en crisis internas y hasta guerras.
Y tomemos el ejemplo de los grandes pensadores, seamos mas humanos y menos insensibles, la vida dura solo un instante y se acaba, no hay que buscar acortarla aun mas; se cree incluso que hasta la diabetes es originada, porque la persona tiene un gran resentimiento, ocasionado por un disgusto, y mismo que hasta la fecha no logra perdonar.
Perdonemos al que nos ofende, desdeñemos la ira y la venganza, entendamos que como humanos todos nos equivocamos, o lo que es lo mismo hay que saber ganar y perder.
si, comparto el criterio, el resentimiento y la venganza dañan, atormentan y no consiguen mejorar las cosas. Muchas enfermedades tienen que ver con esto, sobre todo el cáncer. Te invito a leer este artículo al respecto. Saludos
http://www.autorneto.com/Referencia/Salud-y-Bienestar/Me-enfermo-a-mí-mismo.516789