“Las estructuras físicas nos hablan de las estructuras psíquicas”.
Cuba está en silencio. Hace ya algunas semanas que en este hermoso país hay una calma que preocupa; pareciera que hay allí muchas palabras sin usar, quizá soslayadas, quizá dormidas o asustadas, pero todavía no hay valor en el aire para decir muchas cosas que es necesario decir.

El auge del turismo y el movimiento marítimo tienen un significado que pocos conocen; se advierte una actvidad capitalista poco común pues sólo tres ricos de la isla saben ser socialistas conversos, especialmente por el rumbo de Camauey.
Ya no llegan noticias de la isla que me digan cómo está Fidel. Ahora sólo se sabe de balseros cubanos que llegan enojados a otros países como México porque no les funciona la brújula y desaparecen misteriosamente en un operativo de esos que sólo pueden tener escenario en el sureste mexicano, donde los funcionarios que no funcionan no saben qué pasó, qué pasó.
Mientras, el petroloeo sigue subiendo y el gobierno nos dispara la mitad del precio de la gasolina que los habitantes de otros países que no son clientela política sí están pagando. Estoy seguro que este subsidio nos va a salir más caro a la hora de las elecciones.
Tres silencios: