Cuando creíamos que era río, la vida se hizo mar.
He caminado tembloroso por la ciudad y sus calles atiborradas, con pasos de hombre temeroso (no temerario), para encontrar entre los mercados de la calle, en sus eternos caminantes o en sus vigilantes silenciosos, una muñeca de trapo, un billete falso, un video pornográfico, una puñalada propinada por la mano de un fumador de monóxido de carbono, o cualquier peligro que insufle en mi alma un placer efímero (nada más imprudente que un placer eterno).
He caminado, pero también me he detenido a observar los rostros de la gente, para verme perdido entre aquel mar de humanos, para sentirme tan acompañado de la soledad como ningún otro. Si, me he detenido a ver texturas de los rostros que reflejan historias, a veces crueles, a veces perversas, o en otras llenas de un júbilo engañoso; rostros que el tiempo consume en su sed; rostros que recuerdan a un alguien no conocido, a un alguien de otro tiempo o espacio, a un alguien que aun no llega… rostros, miles de rostros con las caricias o golpes de la vida en su semblante.
Hay tantos rostros en los confines de la orbe, unos tan silenciosos y opacos, tan lacios, tan muertos…otros estridentes como la explosión de un choque de galaxias, rostros que no dejan de ser humanos. Soy uno mas de ellos, ahí, buscando una plataforma para lanzarme a lo incierto del espacio, a la nada inexplicable de mi cabeza. Busco tímidamente placeres para hacerme un poco de daño, para constatar que mis nervios vibran a las caricias, que mi cuerpo duele, goza, que mi carne se pudre, que mi piel y mis huesos se calcinan en este tiempo… busco caminar por sendas perniciosas y abyectas, para encontrar la mano amiga del deseo, la sensación de conocer la miseria y la grandeza entre los basureros de civilizaciones encantadas, entre la virtualidad de algunas sociedades humanas:
Ante tanta muchedumbre: yo y el deseo de conocer…más allá de donde la noche se consume a cuotas, silenciosamente.
Camino, para perderme entre las telarañas de los tiempos, para hundirme en los arrabales de la razón y arrebatarle a esta hora en que vivo, la vida misma. He caminado entre el resonar monótono de las maquinas, para escuchar la mentira de mis congéneres progres:
La felicidad humana…
He caminado, no llego a ningún lado, sin embargo continuo caminando, abriendo, oh vida, una brecha por la que ver, esquiva, en una milésima de segundo, la utopía…
Nice web design post. Last Month I found this site and wanted to let you know that I have been gratified, going through your site’s pages. I shall be signing up to your RSS feed and shall wait for your next post. Have a good day, Carol