Sin duda la humanidad en su enorme mayoría se ha vuelto dependiente de esta palabra, o por lo menos de la concepción de la misma.
Y es que cada día estamos mucho más inmersos en el mundo de la tecnología, sencillamente las cosas han cambiado bastante y obviamente lo han hecho para bien, ¿o para mal?
Bueno, esa quizá no es la pregunta por el momento pero ¿podrían imaginar un día sin siquiera pensar en eso? Prácticamente imposible, diría yo. Imaginen despertar sin su reloj despertador o sin el ringtone de su celular, sin encender la televisión para enterarnos de lo que nos rodea o simplemente para revisar el clima en la región, imaginen no usar el horno microondas o su refrigerador para mantener la comida, si, en todas partes encontramos esta gran palabra, tecnología.

Hoy en día nos hallamos habituados de tal manera en el mundo tecnológico que nos es muy común oprimir un botón para conseguir lo que deseamos, como para enviar un email al otro lado del mundo, hacer una llamada desde nuestros teléfonos móviles, llamar al ascensor o incluso lo más sencillo, encender la luz, cosas que pasan desapercibidas pero que tiempo atrás sencillamente resultaban imposibles.
Pueden muchos pensar que hemos perdido nuestra esencia, nuestras raíces y quizá parte de eso sea cierto, pero también puedo decir que es un paso más en el camino de la humanidad, un camino inevitable que puede darnos demasiado, así como también puede quitarnos todo.
Simplemente, viva la tecnología por convertirnos en quienes somos, aunque debemos ser conscientes que siempre que está en nosotros la manera de utilizar la misma, hagámoslo bien…
Me parece correcto no nos damos cuenta que todo en nuestro entorno esta lleno de tecnología