Hoy por la mañana me levanté temprano, se sentía ese clima fresco, casi frío, característico de las horas tempranas de mi ciudad después de una lluvia nocturna.
Pareciera que eso me invitara a volver a mi cama calientita… pero yo tenía por quién ir, y nada, mientras Dios me lo permitiera, me iba a impedir ir por ella.
Salí de mi casa, asegurándome de cerrar bien la puerta de la entrada. Me parece que también eché llave.
Oprimí el botón de mi llavero para abrir la puerta de mi carro. Pero algo, una imagen cruzando la calle llamó mi atención.
Era un carrito, un cochecito, de esos de colores vivos que son para subir a los niños pequeños y pasearlos por aceras y jardines. Estaba junto a la basura.
Me pregunté si se les olvidaría a mis vecinos, ya que parecía estar en buenas condiciones. Me acerqué y vi que era un carro lindo, de llantas rojas, el cuerpo de color azul y el cofre amarillo. Un carrito como de Mickey Mouse, pensé.
Al estar a unos pasos de él, vi que también había otras cosas que parecían útiles y de buen estado en la basura, por lo que asumí que ese cochecito no estaba allí por azares del destino sino dejado de manera intencional.
¡Cuántas alegrías habrá vivido el hijo de mi vecino con ese cochecito! Estoy seguro que para el niño seguía tan bello y flamante su cochecito como un carro nuevo. Pero para sus padres, estaba demasiado desgastado. O quien sabe, quizás ya no le cabían las asentaderas en tan diminuto asiento. Y es que los niños crecen tan rápido…un parpadeo y zaz, son niñotes.
“Este me lo llevo” me dije. Sin pensarlo mucho tiempo, y con la extraña sensación de estar robando, levanté el carrito, lo sacudí un poco ya que tenía agua de la lluvia de anoche, y lo metí en el asiento de atrás de mi vehículo.
“Hoy una niña hermosa, una niña de pocos recursos económicos, mi Fátima, mi pequeña Fátima, tendrá un cochecito, un cochecito nuevo”
Prendí el motor girando la llave, y me dirigí silenciosamente a mi destino. Tenía una sonrisa grande, tan grande que no me podía creer el regalo tan hermoso que iba yo hacer.
Y así fue.
Locofish junior