Soñar no cuesta nada; intentar conquistar los sueños es una cuestión de voluntad.
Era un muchacho del campo; su familia se mudo a la ciudad cuando había alcanzado los doce años. Ya desde pequeño aunque lejos de todo había despertado un deseo inmenso por llegar algún día a convertirse en jugador de fútbol; pero a su entender ese no era mas que un sueño imposible.
Sentado frente al televisor de la sala suspiraba con anhelo mientras se imaginaba convertido en un gran jugador. Un día el papá le contó que estaban probando jugadores en el club del barrio donde vivía, entonces tomó sus viejos zapatos y salió para allí; al anochecer regresó con una alegría inmensa debido a que había sido seleccionado para jugar.
No le costó mucho ingresar al equipo titular debido a que estaba dotado de una buena capacidad técnica y su dominio de la pelota también lo era; cuando comenzaron los partidos sus padres junto a otros familiares se reunían en la casa, para ir a alentarlo a la cancha ya que era el orgullo de la familia.
Todas las noches antes de irse a dormir agradecía a Dios todo lo recibido, pero no se contentaba del todo debido a que su sueño se había realizado a medias, estaba lejos de convertirse en jugador profesional, igualmente su esperanza no se desvanecía.
Así como transcurrieron los partidos se fue el tiempo signado de nuevos acontecimientos; podría decirse que el más importante, era que su equipo estaba puntero en la tabla de posiciones del torneo y que si ganaba el próximo partido se coronaría campeón. El día anterior al mismo, dirigentes del club le informaron que en la cancha estarían presentes representantes de varios clubes de primera división lo que lo puso muy contento y a la vez nervioso en relación a su rendimiento.
El día del evento todo el mundo parecía estar presente; al salir al campo de juego las piernas le temblaron y todo su cuerpo se estremeció. El partido no pudo salir más perfecto, no porque ganaran, sino por la forma en que lo hicieron.
Después del encuentro los dirigentes le informaron que lo estaban esperando para charlar con él; fuera de la sala en que se encontraba se reunieron algunos hinchas junto a sus familiares para conocer las buenas noticias que no se hicieron esperar, después de un rato se abrió la puerta y un rostro sonriente atravesó la misma; su sueño se había cumplido.