¿Qué pasó cuando el viento perdió a su novia la gaviota? Historia para niños.
Dicen que, hace muchos años, había un pueblito en la Tierra en que el mar era calmo y jamás se habían producido tormentas. Todos los habitantes eran pacíficos y convivían con los animales, las plantas y las aves sin causarse ningún daño.
En ese mismo lugar ocurrió alguna vez esta historia.
Quiso la vida que de tanto observar el vuelo majestuoso de la gaviota el viento llegó a enamorarse perdidamente de ella.
Ambos comenzaron a viajar juntos por sobre el mar, y era el viento sólo una suave brisa que agitaba apenas las aguas. Así pasaron muchos años deleitándose con días soleados, persiguiendo y jugueteando con algún barco velero y conociendo remotas islas que ningún hombre había conocido hasta entonces.
La gaviota se hallaba muy feliz al ser tan amada por el viento. Las demás aves sentían un poco de celos, pero al fin y al cabo ellas mismas consideraban a la gaviota una de las más bellas de las aves compañeras.
A veces el viento le avisaba a la gaviota que iba a soplar un poco más fuerte, porque el cielo se estaba llenando de muchas nubes y el señor Sol le había encargado que de vez en cuando debería limpiarlo. Entonces la gaviota se cobijaba en la costa hasta que el viento terminaba su trabajo.
Una vez, el viento se distrajo mirando unas palmeras que él mismo estaba hamacando hasta casi inclinarlas en la arena y no se dio cuenta que un barco de pescadores zozobraba en el mar por su culpa.
La gaviota, enojada, lo reprendió diciéndole que prestara más atención, porque si bien esos hombres atrapaban peces, lo hacían para comer, como ella; no era para matarlos porque sí. El viento se arremolinó levantando el polvo de una tierra arcillosa, y así pudo ponerse colorado y demostrar que estaba avergonzado y que, humildemente, pedía disculpas a la gaviota por su distracción. De inmediato sopló a favor de los pescadores, quienes sin esfuerzos llegaron a la orilla sanos y salvos.
Todo era felicidad en aquel lugar de la Tierra.