Microrrelato.
Él intentó tantas veces concretar su sueño, pero no tuvo éxito. Había perdido la esperanza. Cada nuevo fracaso dolía demasiado e incrementaba su tristeza exponencialmente. Había renunciado a tanto. Había postergado tantos aspectos de su vida persiguiendo un sueño que no pudo cumplir. Era sábado y no quería levantarse de la cama. Quería detener el tiempo y quedarse ahí eternamente. Su sueño había muerto. Su alma se marchitó. Y por primera vez en su vida… él lloró.