Muchas de las fobias y manías que acumulamos en nuestras vidas, luego se transforman en enfermizas obsesiones.
Mando a colocar guardianes en todos los caminos que llevaban al reino para que nadie más pudiera llegar hasta allí a menos que fuera invitado, hizo construir una sólida fortaleza con adelantos jamás vistos para protegerse de futuras catástrofes. Formo con los mejores guerreros del reino una fuerza especial para defender el castillo. Envió por los magos más prestigiosos y por sus medicinas para que lo protegiesen de todas las enfermedades.
Ya un poco más satisfecho se instaló en sus solitarias y seguras habitaciones lejos de su familia y de cuantos lo conocían por temor a que la muerte pudiera ocultarse en alguno de ellos. Solo permanecieron en su compania dos antiguos y fieles servidores que le inspiraban relativa confianza. El monarca pasaba largas horas en silencio y dormía muy poco y aunque se habían tomado todas las precauciones seguía dominado por el temor.
A medida que transcurría el tiempo aumentaba su miedo y crecía su delirio, poco a poco fue perdiendo el apetito y rechazando todos los alimentos hasta prescindir por completo de ellos. Entonces sumido en su inmensa pena el rey se enfermo de tristeza, al empeorar su estado padecía horrendas pesadillas, y en su delirio era acosado sin respiro por la muerte, Fue en una de esas tantas ocasiones que despertó agitado, gritando desesperado. Pero nadie acudía a su desgarrador llamado.
De pronto una figura borrosa apareció de entre las sombras que lo rodeaban, y en silencio se sentó junto a él, contemplándolo… El rey al verla se incorporo de un salto en su lecho y presa del pánico grito desesperado llamando a sus súbditos. Pero nadie respondía. Entonces, con voz cascada la muerte le dijo que aquel no era su castillo, que ya no moraba en la tierra, sino en el reino de los muertos. Desesperado, el infortunado rey, grito una y otra vez pidiendo ayuda, pero al ver que esta no venia se convenció de que sus peores temores se habían hecho realidad, entonces abatido pregunto a la parca, como había podido burlar todos los cercos previstos y persuadirlo hasta alli. No he sido yo quien fue por ti. -Le contesto ella lentamente. -Has sido tu quien huyendo de mí, día tras día, abandonaste la vida.