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Monstruos

La ley de Murphy elevada a la enésima potencia.

Érase una vez un pervertido sexual, al que llamaremos Persé, y una criatura de pocas luces y envenenado corazón, llamada Vene.

Estos dos seres tan poco humanos decidieron unir sus vidas y celebraron una boda rocambolesca que por distintos motivos, no gustó ni a la familia de Persé ni a la de Vene.

Así fue como iniciaron su vida en común. Persé obsesionado con el sexo, como era de esperar, fue infiel a la ilusa Vene desde el mismo día de la boda, todo su mundo giraba en torno a su pene. Entonces Vene tuvo la feliz idea de tener un hijo pensando, en su inmensa estupidez, que así podría retener a Persé, ya que estaba enamorada de él como una idiota.

Un año después de su unión, nació una niña a la que llamaron Vick.

Vick fue creciendo víctima de la ignorancia de su madre y de la perversión de su padre. Su infancia fue realmente horrible, jamás escuchó una palabra amable de sus progenitores. Su padre, un experto en menospreciar a las personas, le decía constantemente que era gorda como su madre, que no sabía hablar con la gente, que todo lo hacía peor que los demás niños: escribía peor, leía peor, era más torpe; claro que no era la única que recibía sus puyas, El bueno de Persé también recordaba constantemente a su amada esposa que era una gorda y una ignorante.

Vene, lejos de apoyar a su hija, la trataba con dureza y crueldad, le decía que era fea y buscaba cualquier ocasión para pegarle, a pesar de que Vick era una niña, dulce, buena y aplicada en sus tareas.

Al principio, la ingenua Vick, estaba convencida de que efectivamente, ella era torpe y fea, pues no veía el motivo para dudar de las palabras de sus padres. Era una niña tímida y solitaria, a la que jamás llevaron al parque a jugar con sus amigas, ni a la playa, ni a la piscina, a la que nunca celebraron un cumpleaños, ni dejaban ir de excursión. ¿cómo entonces iba a aprender a montar en bicicleta, nadar o patinar como los demás niños de su edad? Vick se sentía muy sola y desdichada, pero no veía la forma de solucionar su situación. Lo que ella desconocía es que como dice la ley de Murphy, cuando las cosas pueden ir a peor, irán a peor.

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