Un encuentro en un lugar inesperado con horrores de pesadilla.
Noviembre de 1980
El traqueteo constante del tren estaba a punto de adormecerme cuando sentí el leve roce en mi pierna derecha. Sin mucha voluntad entreabrí los ojos para enterarme de quién era el pie que se había instalado frente a mi. A veces pienso en los motivos por los cuales las personas somos tan curiosas, y siempre me respondo que de no ser así el hombre no habría llegado a ser el rey de la creación… ¿lo es?
Realmente de un primer vistazo el pasajero no despertó mi atención, por lo que decidí permanecer en ese estado de sopor que me agrada tanto como el no tener que levantarme de la cama en un día de frío.
Todos los días aprovechaba esa media hora que me regalaba el viaje en tren para sumergirme en el límite que separa el sueño de la vigilia, hermoso momento en el que puedo soñar sin soñar, pensar que sueño o soñar que pienso.
Ese día todo fue diferente.
No podía concentrarme en ningún pensamiento, tenía la molesta sensación que alguien me espiaba, que hurgaba en mi mente, que robaba de mi cerebro los pensamientos que eran solo míos. Verdaderamente irritado abrí los ojos para encontrarme con la visión familiar del interior del vagón; una a una recorrí con la vista las personas que viajaban conmigo… como la molesta sensación no desaparecía, me puse a pensar en ellas.
Dos mujeres mayores, que manejaban los labios y las lenguas en un interminable cotorreo, una mujer joven que llevaba a su hijo (eso pienso que era), como si fuera un prisionero; el pobre chico miraba hacia todas partes como mira un pájaro en su jaula… ansioso de libertad.
En el lado derecho tres conscriptos fumaban con fruición, pensando seguramente en lo bueno que sería ser civil otra vez, desalentándose inmediatamente al recordar que debían volver al cuartel; detrás de ellos dos hombres correctamente vestidos hablaban seguramente de exitosos negocios, de la variación del dólar o en la inflación. En el extremo del vagón tres chicas de guardapolvo y libros deseaban con sus miradas que alguno de los conscriptos se les acercase aunque mas no sea a preguntarles la hora.
excelente la descripcion de los personajes y muy bueno el desenlace
Es un cuento atrapante!! me gustó muchísimo ;pregunta: Te ha ocurrido verdaderamente ese relato?
Por desgracia si, hace muchos añosy aún hoy el rcuerdo de aquellos ojos de pesadilla perturba mi sueño en ocasiones…
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