Sólo los niños juegan con ellas, son los únicos que les dedican tiempo, en cambio nosotros, los adultos estamos demasiados ocupados para observarlas.
Por la angosta vereda viene Paula, y detrás de ella una hilera humana se apresura para llegar a la boca del subterráneo.
Paula y su sombra van ganando posiciones, era cosa sabida que los subtes llegan abarrotados de personas que quieren retornar rápido a sus casas. Las paredes circundantes están decoradas con réplicas de pinturas famosas; al pasar junto a “En la Terraza” de Pierre Renoir la sombra quedó fascinada, se desprendió de Paula y quedó atrapada en la pintura.
Nada pudo hacer para volver con ella. Detrás de la mujer de sombrero rojo las enredaderas ocupan toda la baranda, donde quieta y agazapada espera la sombra poder volver algún día con Paula.
soberbia composición de una idea… y una verdad lapidaria…cuánto perdimos al llegar a la adultez!