Lo que pasó el sábado de noche…
El piso no deja de moverse, va quiero decir que el piso se mueve solo y en el momento no podes entender por qué, los ojos como dos péndulos, de acá para allá, que eso también te ayuda a no entender absolutamente nada. Pero en fin, le ves: ahí esta, excelente como siempre, con ese baile perturbador que intentas imitar pero – obvio – que no te sale en absoluto…pero gracias al alcohol te liberas e intentas seguirla (que en la mayoría de las veces, por no decir siempre, terminas en ridículo…pero bue). En ese momento no te importa nada más que ella y ella, y no se de donde sacas que te mira, pero pensas: -“Bien ahí, vamos bien, soy un grande” (decí que solo vos lo escuchas, porque hasta me da vergüenza escribirlo). Vas bien, parece que hay un poquito de onda. La sacas a bailar, palabras van, me presento se presenta (aunque ya la conoces más que la mugre), miraditas que se cruzan, susurros, sonrisas, risas…y en eso se clava tu mirada en esos ojos tan bonitos que tiene y cuando te le estas tirando…
“¡Eu! Me toca a mí! Yo no ataque todavía, estaba distraído…bueno ataco de Argentina a Chile, 4 fichitas a 1”…”Goool” – “¿Quién lo hizo?”…
Ah perdón, no le había contado…como se habrán dado cuenta yo soy uno de esos pibes que se junta a cenar con amigos, compartiendo cosas hasta largas horas de la madrugada, jugando al TEG, a las cartas, los jueguitos…no somos de salir a bailar siempre, lo hacemos muy de vez en cuando. Preferimos jugar al TEG, pero tiene un problemita… ¿dónde colocar la última ficha de ejército? Es la última y la más difícil… es la que puede cambiar el destino del juego…
Fijate donde pones vos tu última ficha…el más mínimo error puede ser crucial…vos elegis…
El alcohol al volante, mata. Si tomás no manejes, si manejas, no tomés. Bebé con moderación.