Cuando falta protección, ésta aparece desde el más allá.
Raúl era un pequeño que amaba jugar en su dormitorio que estaba alejado del comedor donde frecuentemente conversaban sus padres y su hermano, siempre estaba como ausente abstraído en su juego.
A la hora del almuerzo o cena sus padres se sentaban indiferentes pero él se estremecía, sentía que su plato estaba apoyado en algo que no era una mesa, que el televisor donde veía su programa predilecto se había transformado en un candelabro y siempre se veía comiendo a la luz de las velas entre llantos y gemidos, los paisajes más bellos de los cuadros que colgaban de la pared eran para él una luz fantasmagórica que lo iluminaba hasta hacerlo sentir un diminuto ser rodeado por insolentes gigantes que lo miraban como si estuviese loco, con la frente como si fuera a hundírsele entre las manos miraba una comida que nunca llevaría a la boca.
Por la noche sólo prestaba atención a los ruidos nocturnos, el chirrido de los muebles le producía sensaciones de espanto, sólo le sucedía a él porque su hermano mayor se sentaba tan indiferente como sus padres, el momento de comer en vez de ser un placer era para él un castigo, su familia no entendía que le pasaba, pensaban que sería un capricho habitual en su edad. Su madre, como último recurso quiso llevarlo a un médico para que lo cure de su fantasía pero ni siquiera los mejores médicos pudieron sacarle esa sensación extraña que sentía al estar en aquella habitación, si hacía calor él sentía frío, si hacía frío estaba cómodo por el calor de las velas, mucha veces decía que se sentía invadido por los espíritus, que querían hablar con ellos pero cuando se disponía a hablarles se iban.
En el colegio tenía muchos amigos a los que les contaba la historia de la habitación de los espíritus, así la llamaba, sus amigos que eran muy curiosos querían conocerla, Pablo, uno de sus amigos se le ocurrió jugar al juego de la copa, para atraer a los espíritus, se sentaron todos alrededor de la mesa tomados de la mano, pusieron papelitos con las letras del abecedario y uno que decía sí y otro no y por supuesto una copa boca abajo en el centro de la mesa, Raul hizo de medium porque decía que él ya había tenido contacto con los espíritus y podía dominarlos.