La curiosidad es un sentimiento universal, un hombre se transporta en una metafora de descubrimeitno a la que lleva su propia curiosidad.
Hubo alguna vez, en algun lado, un hombre que tenía un trabajo en una gran empresa internacional, no tenía un puesto muy alto pero tampoco era un limpiabotas. En un día de esos, ya por la tarde mientras regresaba a su casa, cansado y solo con su cena en mente, se le ocurrió tomar un atajo, pues siempre caminaba por la banqueta al lado de la calle principal y decidió meterse a un complicado laberinto de callejones, que en teoría, le acortarían el camino a su casa.
Estaba oscuro y sentía ese miedo leve que se siente cuando se esta solo en lugares oscuros, sobretodo lugares oscuros en una ciudad, pero siguió caminando relativamente normal, con un paso ligeramente acelerado; fue alrededor de lo que a el le pareció la millonésima vuelta, que vio un callejón iluminado, (era curioso como topaba con pared y no se veía de donde venia la luz), ¿Porque fue a investigar que era esa luz ? Solo el sabe; su flojera era mucha y su curiosidad poca, sin embargo aya fue caminando lentamente sabiendo que nadie lo veía. Una buena cara de sorpresa puso al ver que la luz salia de un hoyo y no de la pared, como amenazaba a simple vista aquella visión; en la orilla empezaban unos simples escalones que evolucionaban en unas escaleras brillantes y doradas que descendían en un ángulo agudo a medida que que serpenteaban hacia abajo.
Otra vez, en contra de toda lógica o sentido común (pues no había ninguna atracción inexplicable o voces en su cabeza, no había un hada que lo llamaba ni sirenas que lo atrajeran con su canto), era simplemente su flojera y un poquitin de curiosidad, pero nada mas, nada que lo impulsara a bajar, y sin embargo, así lo hizo. Para que contar como es que parecía que durante horas no avanzaba, el mismo paisaje repitiéndose una y otra y otra y otra vez; cada vez que se disponía a regresar se daba cuenta que le daba mas flojera subir que bajar, aunque bajase al mismo infierno.
Creo que el no estaba conciente, pero se me hace que en el fondo tenia la esperanza de que al final hubiera un elevador. Siguió bajando y bajando hasta que por fin llego al final, sin mucha ceremonia, solo puso el pie en tierra firme, la luz abajo era mucho mas intensa, y salía de un mismo lugar, se adelanto con un sentimiento ahora ya mas crecido de curiosidad y también un poco de preocupación, pues todavía no sabia como le iba a hacer para regresar; llego por fin a la fuente de la luz, era una olla en un pedestal, de la que salía mucha luz, al asomarse a la olla, se dio cuenta que la luz solo era el reflejo de muchas monedas de oro, y que felicidad sintió entonces, por difícil de creer lo que estaba pasando sintió toda la felicidad del mundo, su mente rápidamente empezó a maquinar planes para cambiar el oro por efectivo en algún banco y que historia se inventaría para que no fuesen a sospechar nada, levanto la olla y se disponía a regresar cuando vio que se cayo un pequeño papelito, lo levanto y vio que tenia algo escrito, leyó:
“Repuesto para la olla del final del arco iris”
Estaba pensando en lo que decía el papelito cuando vio que había otro papelito muy parecido a lado del primero, leyó esta vez:
“Elevador a mano izquierda”
Y ciertamente había un elevador a mano izquierda como el pudo comprobar al voltear, le pico al botón y fueron solo pocos segundos para que se abrieran las puertas, subió y vio que solo tenia un botón, reitero la acción y empezó a subir, el viaje de regreso, como siempre son los viajes de regreso, fue mucho mas corto.
El elevador lo dejo en una esquina de una avenida principal y volvió a descender, y ahí se quedo el hombre, con su maletín en una mano y su olla en la otra, pensando si tal vez podría, pagarle a un taxi con una moneda de oro…