Recuerdos, sólo recuerdos…
Estando ya en la cantina, y habiéndome desencandilado por una parte y por otra entre viendo por tanto humo de cigarro que había, casi se podía partir, vi, que estaba a un tiro de piedra, un amigo parroquiano, dizque amigo, casi ya ni lo llamo así: Más prángana que nada, más pobre que yo…ya se imaginaran. Siempre de saco y corbata, los mismos de hace diez años.
“Quiubo, compadre, ¿Ya no te acuerdas de mí? Si ayer estuvimos platicando, charlado, y acordándonos de los tiempos idos, hablamos de aquellas Juanita, Paquita, Lupita… ¿Ya te estás acordando?”
“Mira, amigo, de eso que dices, yo no me acuerdo, de lo que sí recuerdo es que nunca pagaste nada, y no es de ayer, ni de anteayer, ¡Ya van pasando semanas!”
“Ah, ya te estoy comprendiendo, tú la amistad la mides con dinero, no tienes consideración ni buenos pensamientos para saber valorar de veras, lo que es la amistad, pura y sincera. Por lo que veo prefieres tus centavitos a una plática amena.”
“Tienes muy buena labia, antiguo amigo, hablas hasta por los codos, y mucho de eso es mentira; lo que dijiste de Paquita, me la ofendiste del todo, yo la quise y la sigo queriendo, y los falsos que inventaste, son puras imaginaciones, lo que quieres y buscas, lo vas a encontrar, deseas que yo te crea y caiga en tus redes, que pierda los estribos y vayamos a las manos. Dime bien claro, ¿Eso quieres?”
“De veras, amigo, como te ciega el dinero, te me estas poniendo suave, como dijiste, te digo, como te muevas, me muevo, el que es hombre, no tiembla, pero tú dirás…”
“Mira yo acabo de llegar, y tú ya vas adelantadito, espérame a la salida si es que quieres hacer las cosas bien y no hacer aquí un borlote, que no nos conviene ni a ti ni a mí. Te repito, estoy por aclarar lo de Paquita, porque eso sí me concierne.”
Volteo con el cantinero que, sin dejar de limpiar un vaso, me pregunta si lo de siempre, a lo cual asiento sin darle mayor importancia. “Como si hubiera otra cosa” murmuro.
Tomo mi copa, ¡Cómo me gusta mi copa! chaparrita, chonchita, tal como me gustan las viejas. Me sirvo uno, dos, tres tragos nomás pa’ empezar. Mi amigo, o lo que sea, se me queda viendo.
“Nos estamos retando, sin aclarar bien las cosas, y debemos hacerlo en nuestros cinco sentidos. Lo que se dijo ayer, fue al borde del olvido, ya que estaba yo muy ido. Lo que te dije, que a la salida nos vemos, por ahora olvídalo, ya habrá tiempo, no te pierdo.”
“No me quites mi mano de tu botella, no me empujes, no empieces, hazte pa’lla y lléname una copa. ¡Mesero, mesero! Una copa, ¡Hey, tú cantinero, Una copa!
El Locofish en la cantina, tratando de salir a flote.
No entiendo el fin, pero como anuncio para ir a la cantina a echarme una chela, sí!
Salúd!.