¿Exceso de torpezas o exceso de sesos?
Le venia como anillo al dedo el apodo “El Hiper” Así era él, no había remedio alguno que lo pudiera cambiar, así era él y desde pequeño, el hiperactivo, el hipergracioso, el hiperarriesgado, el hipernervioso, el hiperpelionero etc.
Él era hiperactivo, no se podía estar en paz, desde escuincle fue inquieto a más no poder, párvulo de pocos años que no dejaba ver su suerte a cuanto animal estuviera cerca, hubo ocasión que lo rasguño todito un gato, primero por morderle fuertemente la cola y después por quererlo meter, a la fuerza, al escusado. A fifo, su querido perro blanco, le vació un tintero negro, le daba tanta lata que el perro lo veía y mejor huía. Aun siendo pequeño le ato las agujetas o los líos de los zapatos a su abuelo y en buen lío se metió, pues el anciano se cayo; por suerte ningún hueso se rompió solo se disloco la muñeca. Con caras compungidas lo vieron su padres mientras oían al pobre abuelo decir frases inentendibles soltadas al aire musitando lamentos.
Denodada y muy decidida fue la vida de mi amigo, sin fatigarse nunca como hormiga laboriosa, lograba lo que quería aunque fuera solo por un momento y al otro cambiaba de gusto o de oficio o de lo que se dedicara y con éxito salía.
Hay otra clase de tipos, como hipocondríacos, pues cambian de enfermedad según el día, no osan mirar de frente, tímidos van caminando, apabullados por ellos mismos se deslizan por un mar profundo y difuso lleno de sentimientos vanos, gente irresoluta que no da una, ven todo negro, peligroso y penoso.
Estos tales, no saben salir avantes en la vida, no salen a flote, se van como si estuvieran o fueran pegajosos que no se pueden desprender ni en las cosas mas sencillas, acomplejados e inhibidos por sentirse impotentes de hacer las tareas y van causando molestias porque siempre piden disculpas o piden ayuda, necesitan que alguien esté a su lado… pueden llegar al suicido si no hay quien los levante.
Así era ella, mi amiga, o mas bien, mi querida, que daba lastima su vida siendo tan chula, rica y virtuosa. Trate de ser su novio para motivarla un poco, habiendo hecho apuestas con los compañeros de clase, a que yo la conquistaría
Difícil me fue esta empresa pues ella nada quería, solo estudiar y leer era su alegría. Hasta que se me prendió el foco y le mande un escrito, por cierto un tanto lacónico pues no la quería asustar, y cual va siendo mi sorpresa que por ahí pude irla conociendo y hasta llegamos a más. Duramos un tiempo justo para que ella tomara otro curso de sus defectos tan notorios, era otra y así… se fue con otro.
A lo que viene todo esto, es que presente dos casos tan diametralmente opuestos, y en ellos espero no estemos y podamos sacar a las personas que estén en dichos problemas, valemos mucho si ayudamos aunque sea un poco.