Cuando debes decidir con la mente o con el corazón.
El último año decides que será el definitivo. Si se vuelve a ir, lo olvidarás, así sea que tengas que cambiar de número de celular, de cuentas de correo electrónico, de corazón, de todo. La fecha de su partida se aproxima, y él te propone huir de todo y de todos, irse juntos, y regresar en dos meses, cuando todo se haya calmado…y casi lo haces…pero no…no puede ser así, no fue como querías que fuera. Y dices “Adios”.
Es hora de su vuelo…y te llama desde el aeropuerto, a punto de abordar…le dices que está bien así, que mejor una despedida vía celular, que de otra forma sería muy difícil, que intentarás amar a alguien más y olvidarlo, o guardar lindos recuerdos en un rinconcito en tu corazón. Y ocurre lo que no imaginas…te dice que no se irá, que irá en ese instante a tu casa porque te necesita ver, abrazar y besar…soñar que tiene la posibildad de una vida contigo. Aunque no llega a tu casa, te llama al día siguiente a tu cell. No puedes creerlo, pero te devuelven la vida una vez más…por unos días más…él se irá una semana después, pero tú aún no lo sospechas. Su familia se lo exige…tiene responsabilidades que afrontar…no puede actuar así, al menos cancelar su contrato allá en ese país lejano, arreglar las cosas con su bebé que ya no es un bebé. Y tú le dices que no es justo para nadie, que es un adiós, que por qué te dio esos días más de vida si volvería a haber una despedida. Qué cruel…es un adiós.
Lloras por dentro…al día siguiente no fuiste al trabajo, tenías destrozada el alma…y lo decidiste. Es el fin…no es tan trágico después de todo, porque…ese amigo, la ilusión de tu adolescencia como por cosas del destino…Había regresado a tu vida…
2 meses antes de la visita anual de rutina de tierras lejanas…un desaire más, le habías hecho algo especial para él y no le dio la importancia que debía, le llamaste por teléfono, contestó una chica… En ese mismo instante, una invitación a salir…como amigos, por los viejos tiempos, del amigo de antaño, del de las viejas anotaciones en un cuaderno casi olvidado. Aceptaste. Una tarde en el cine, conversando, recordando…pero no le hablas de él, porque no sabes en realidad qué es él en tu vida…o qué era él en tu vida, si sólo eres tú quien piensa que ocupas un lugar en su vida. Seguro se reiría, cierto? No hablan de amor, pero sí de cómo la vida da vueltas y sin darte cuenta…todo se confunde…
No se encuentran mientras estuvo aquí, justamente él salió a un viaje corto durante la visita anual.