¿Se acerca el fin del mundo?
¿De verdad se acerca el fin?
Honestamente tengo miedo de mis sueños.
Dibujan pesadillas que me envuelven durante el día y a veces, no sé distinguir la realidad de la fantasía.
Pongamos un ejemplo.
Hoy, en el bus con mi portafolio en la mano y unas tremendas ganas de ir al baño (consumo muchos líquidos, casi parezco pez), de pronto una jovencita se sento enfrente de mí
Zapatillas, vestida con una falda que le llegaba debajo de las rodillas, en fin, todo lo necesario para resaltar…
De pronto, levantó su mano derecha y con una sonrisa me dijo:
“Este es el código…Entiéndelo”.
En la palma de su mano, un triple 6 me hizo pensar enseguida en la cita de Apocalipsis,
“Y hacia que todos grandes y pequeños recibiesen una marca en la mano derecha o en la frente, y el número es seiscientos sesenta y seis”.
La observé, algo aturdido porque era una completa desconocida.
“¿Quién eres?”, quise saber
“Una emisaria…Te queda poco”
Sin embargo, parece que me quedé dormido y soñé este episodio porque de pronto en el autobús un hombre me miraba inquieto.
“¿Está usted bien? Tenía los ojos cerrados y preguntó quién eres”
“Creo que estaba soñando”, acerté a decir.
Presiento que alguien está detrás de mí, y a veces, cuando voy caminando con celeridad en el lluvioso suelo, trato de imaginarme como sería el mundo en el 2000.
Ahora que ya han pasado 29 años, tenemos toque de queda después de las nueve por los celerion, una especie de soldados del Gran Gobierno que te detiene si te has pasado de la hora.
Es cierto…
Vivimos una especie de dictadura pero nos reparten cupones de comida al viejo estilo comunista, y tenemos agua ozonificada en los departamentos.
Trabajo como selector de sistemas de Citranet, un modelo más avanzado que el Internet de los 90s que codificaba muy bien, pero ahora con la biblioteca virtual, tenemos espacio ilimitado, y la supercarretera de información es una conexión con Marte y Venus, actuales colonias que ya superan los 200 mil habitantes entre humanos y odriodes, los robots cuasi humanos dominantes en este época.
Pero volvamos a lo mismo.
Le pedí a Doni, la jovencita de psicología de masas buscar un definitorio de mis pesadillas, y rastreando en mi memoria, descubrió varios hilos que la condujeron a una compuerta de mi mente mantenida a raya por mi conciencia.
“¿Tuviste sueños de niño que te resultaron raros?”
“Bueno, uno muy recurrente donde era el líder contra el anticristo”
“¿Anticristo?”
“En la Biblia se habla de un personaje que se opone a Dios, y San Pablo advierte que este personaje se hará pasar por Dios y exigirá adoración…”
“¿Y tú serías que…’”
“No lo sé. Organizaría una fuerza para luchar contra este ser”
“¿Serías una especie de Cristo?”
“Bueno, con ayuda de El, me enfrento a este ente”
“¿Crees que es hombre o mujer?”
“Creo que es un hombre…”
“¿Por?”
“Cristo vino como hombre”
“Pero tienes algunas dudas”
Entendí la idea.
“Claro…Es que el libro de Daniel dice que no tendrá cuidado del amor de las mujeres, y eso me hizo pensar en que su orientación sexual es medio…rara”
“¿Homosexual?”
“Así es…”
Y entendí entonces el por qué de mi sensación de ser seguido.
Parecía vivir una pesadilla, de esas tan vívidas que te dejan con la boca abierta.