content top

El túnel del tiempo

En un bar de un pueblo de 2.000 habitantes.

Son las 10:40. Entro al bar La Central de Saldungaray. Entro al túnel del tiempo. Hay seis mesas de madera, un televisor de los primeros que llegaron a la Argentina para ver la tele en colores. Está sintonizado en Crónica que pone al aire una entrevista con el doctor Alberto Cormillot. Una fila interminable de botellas de caña de durazno y de caña quemada, cuatro botellas del aperitivo Cazalis Leger, unas diez de vino Toro, un banderín de Racing, un cartel luminoso de Coca Cola y un pool.

Me siento a la mesa del medio. La señora que atiende se acerca al tiempo que me entra la duda de qué pedir: café, descartado; una gaseosa, menos. Pienso, pienso, pienso… Ya está: “un fernet con Cinzano”, le digo, aunque hace una hora que me desperté y media que me tomé el café con leche.

A la derecha un paisano con boina, bombacha y alpargatas le cuenta a otro que parece más del pueblo que fumar en pipa es mejor que fumar cigarrillo. Y me parece que ya hay una conspiración porque cuando la señora me trae el fernet con Cinzano me pregunta si fumo. Me deja el cenicero y me hace una recomendación: “ayy, un muchacho tan joven, sería mejor que no fumaras, pero bueno… Ya te lo habrán dicho mil veces”.

Cuando el insoportable ruido de la heladera de madera me deja escucho a Cormillot: “mucha gente se muere porque se le va la mano con el alcohol”, dice el doctor.

Miro alrededor y no veo que las palabras del médico hagan mucha mella. Un blanco y un tinto en la mesa de la pipa, un Gancia con limón y una caña en la otra (ya les voy a contar el diálogo) y una extraña jugada con la cerveza en la que da a una de las calles de la esquina en la que sigue firme desde hace mucho tiempo La Central, que en otros tiempos fue salón de baile.

Cómo es eso de la extraña jugada con la cerveza. Paso a los detalles. Después de un rato sentado a mi mesa me di cuenta que el hombre consume aunque no haya nada sobre su mesa. Hay una botella de cerveza dentro de un tamborcito de telgopor que seguramente la mantendría fría, pero en la barra. El hombre se levanta, se sirve, se toma el vaso largo casi de un sorbo y se vuelve a sentar para mirar a la calle.

En la mesa de la caña y el Gancia había un viejo y un pibe. El pibe estaba molesto por un choque con su camioneta. El hombre grande le daba consejos de cómo tenía que actuar.

-Sí, pero ¿quién me paga el arreglo? -decía el pibe.

-¿No tiene seguro?

-¡Qué va a tener!

-Entonces denuncialo…

-Pero si lo conozco de toda la vida…

¿Cómo serán estos temas en los pueblos? ¿Cómo será un robo? ¿Cómo será un noviazgo? Porque el ladrón es el pibe que fue con nosotros a la escuela, el que nos chocó el auto es el carnicero de la esquina y la chica que me gusta es la hermana de uno del grupo con el que nos juntamos para ir al arroyo.

Cuando la heladera corta de nuevo, Cormillot sigue con la calidad de vida, el colesterol… Y yo lo escuchó en Saldungaray. En un bar de gente que está en otra.

0
Liked it
Etiquetas: , ,
votar


Leave a Reply