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El semejante

Desde su vetusta cama, Joaquín miraba por la ventana cómo las delgadas ramas se movían al compás que marcaba el suave céfiro.

—  Fue a visitar a nuestro padre —respondió

Como dos gotas de agua, no se podía diferenciarlos, salvo por la mirada. El sujeto se acercó a Joaquín y las luces se apagaron. 

Joaquín despertó y lo primero que sintió fue el olor a humedad que estaba impregnado en todas las paredes y en el ambiente, con la tenue luz pudo ver que se encontraba en el sótano de la casa; observó justo delante de él un montículo de tierra y a su costado una fosa a rellenar. Se estremeció al pensar que su padre estaba ahí y que ahora había un lugar destinado a él.

Intentó zafarse de las sogas, al rato logró sacar una mano y luego pudo ponerse de pié, subió con sigilo la escalera de piedra, luego apoyó el oído en la puerta; se escuchaba la risa de un niño que corría por el lugar, Joaquín sentía su acelerado corazón, respiró profundamente varias veces hasta que volvió a recobrar en parte la tranquilidad. En la mano derecha llevaba su bate con la izquierda abrió la puerta lentamente. Dio unos pasos y escuchó que la risa provenía del primer piso, el ascenso nunca fue tan dramático como aquel día, casi temblando con el bate en alto se asomó con sigilo a la puerta cuando el extraño salía al mismo tiempo, el susto accionó el sistema nervioso de Joaquín disparando un fuerte golpe en la cabeza del misterioso ser, éste cayó y quedó inmóvil con los ojos abiertos. Mareado bajaba la escalera cuando escuchó el sonido de la puerta de calle, era su madre que llegaba.

El muchacho se echó a los brazos de su madre mientras le contaba todo lo acontecido, no dejaba de llorar. La madre lo abrazó y luego le pidió que le muestre al extraño. Subieron la escalera y no encontraron a nadie. Joaquín estaba confundido. 

—  Es cierto lo que te digo, vamos al sótano y verás dos fosas

Bajaron juntos la escalera, la madre puso su mano en la boca con susto, y Joaquín quedó pasmado al ver sólo un montículo de tierra.

Cuando la mujer movió un poco la tierra las sospechas habían desaparecido, un dedo acusador apuntaba hacia arriba. 

Luego llegó la policía y tras hacer las pericias se llegó a la conclusión que habían asesinado al padre de Joaquín de un fuerte golpe en la cabeza, posiblemente con un bate.

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2 Responses to “El semejante”

  1. daniel pratt dice:

    Terrible y estremecedor relato…y triste realidad para tantos, tantos pibes…
    Ojalá no sea real.
    Un abrazo, el Oso.

  2. hijodelfuego dice:

    Felicitaciones. Tratá de leer algun cuento de mi amigo Mad Dog; te van a interesar.

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