Desde su vetusta cama, Joaquín miraba por la ventana cómo las delgadas ramas se movían al compás que marcaba el suave céfiro.
Ahora el semejante miraba al pequeño mientras éste lo espiaba desde la habitación; la madre le acercaba un afilado cuchillo por debajo de la mesa, en ese momento Joaquín cerró la puerta viendo por última vez a su padre.
Al otro día el niño le preguntó a su madre:
— ¿Dónde está Juan? — Joaquín siempre lo llamaba por su nombre
—Está viajando y no volverá por mucho tiempo. —respondió la mujer.
Los días fueron pasando con tranquilidad, no se supo más nada de aquél extraño niño parecido a Joaquín, él tampoco se atrevió a preguntar a su madre por el muchacho parecido a él.
El día lunes llegó con un cielo claro y fresco, Joaquín se levantó y sin sacar su viejo pijama a rayas se fue al baño, se lavó la cara y los dientes, se acercó a la cocina donde estaba su madre que al verlo se quedó muda.
— ¿Qué pasa mamá?
Ella no decía nada, comprendió inmediatamente que la persona que se dirigía al colegio no era su hijo.
— No pasa nada mi amor. Quédate en la casa y no salgas por nada hasta que yo regrese.
Ella salió apresurada, una vez en la puerta de aula miró sigilosa por el cristal, el semejante estaba abstraído con la mirada perdida sentado en el último banco.
La mujer pensó que debía esperar el intervalo y se escondió en el baño, al sonar la campana salió y lo buscó en el patio, lo encontró sentado observaba a los otros niños mientras sonreía.
Cuando ella estuvo a un paso de distancia el extraño levantó la cabeza y la miró con sus apagados ojos esmeraldas.
— Vamos a casa— dijo ella
Salieron juntos del colegio pero sólo el muchacho regresó a la casa, al entrar Joaquín sorprendido y con miedo dijo:
— ¿Quién eres? ¿Dónde está mi madre?
Terrible y estremecedor relato…y triste realidad para tantos, tantos pibes…
Ojalá no sea real.
Un abrazo, el Oso.
Felicitaciones. Tratá de leer algun cuento de mi amigo Mad Dog; te van a interesar.