Un clásico cuento de no sé quién, el cual lleva mucho de nuestra contemporaneidad.
El monarca, al verse derrotado por las respuestas acertadas y satisfactorias que el monje le otorgó (quise decir el cocinero, no me acordaba), pues bien, las respuestas que el cocinero le dio, que al Rey no le quedó otra más que felicitarle por su astucia y solicitar en ese momento un referendo al pueblo para saber qué hacer con el monje, ya que el acierto no estaba contemplado en los datos de las encuestadoras de palacio como triunfadora.
La voz del pueblo se hizo sentir una vez más y el monje fue liberado y pudo proseguir en sus labores dentro del pueblo, a regañadientes del Rey, que tuvo que conformarse con seguir con su actitud y saber que tenía un Némesis. Su otra satisfacción es que en la consulta se preguntó por la libertad del monje, no del cocinero, y con un recurso de interpretación de leyes solicitado y pagado por el Rey al Tribunal del reino, el cocinero fue puesto en prisión como un chivo expiatorio, se le imputaron los cargos de suplantación de identidad, faltas al Rey, romper los cercos de seguridad, agredir con su cara y estómago los puños y pies de varios seguidores del Rey cuando se defendían de las agresiones que éste no les había propinado pero que eran posibles.
Muchas otras responsabilidades le fueron adosadas al pobre cocinero que tuvo que purgar una pena sin sentencia, en la cual debía presentarse a los Tribunales hasta que éstos decidiesen si actuó o no de mala fe y si no lo hizo, buscar la manera de comprobar que sí fue de mala fe.
Mientras tanto el monje seguía tranquilo en su monasterio, temiendo más represalias de los seguidores que le decían traidor aunque era llamado de vez en cuando por el Rey para hacerle secretos de confesión cada vez más perturbadores, bajo el conocimiento que éste no los podría revelar y así neutralizarlo, llevándolo hasta la locura.
En cuanto al cocinero, en la cárcel tuvo que adaptarse a no sólo ser el cocinero de adentro, también a no ser tan bueno entre los malos, saber guardar las apariencias y aprendió a servir los tres platos, uno de comida y los otros para la satisfacción de los otros reos, que aún estando en condiciones infrahumanas allí dentro, adoraban al Rey por sus promesas y otros, que esperaban que algún día el Rey sería conminado a vivir entre ellos como una sola familia.
Cualquier similitud con la vida actual de Venezuela, es pura coincidencia…una pregunta, que paso con ese “rey”, salio con los pies por delante, esposado dispuesto a quedar mas limpio que manos de lavandera, para pagar lo que “robo” durante tantos años o escondiendose por las cañerìas como ua rata?
Me parece muy interesante este tipo de escritos y creo que pocos leen cosa que es lamentable, muy buen escrito de verdad, que buena la publicación de la misma
No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista dicen por ahí……estoy segura que el “REY” no tendrá continuidad en esa MOnarquía¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ni en otra……..