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El niño huérfano

Pedro tenia tantos deseos de tener una familia que estuvo dispuesto a creer y tener una esperanza.

Hace unos días pasé por la esquina de una vieja casa donde hace muchos años funcionaba un hogar de niños huérfanos, y cada vez que veo esa casa recuerdo la historia de Marco, que me fue relatada por Pedro, un chico que se crió en esa casa.

Pedro tendría más o menos diez años, y al igual que sus demás compañeritos deseaba ser adoptado y ser parte de una familia de verdad.

Los chicos jugaban alegremente en el gran patio que estaba rodeado por una reja. A veces, los niños se apoyaban en ella y veían pasar a otros niños mas afortunados, niños acompañados por sus madres o parientes que veían a los huérfanos con una mirada de honesto asombro. En esas ocasiones caía sobre los niños del orfanato como una nube que les llevaba soledad y cierto desprecio.

Cierto día, Pedro vio a un chico al otro lado de la reja que miraba con ansiedad el gran patio de juegos, y este sacando todo su resentimiento le empezó a  gritar al pequeño curioso que se fuera de allí. Pero el otro chico solo se hizo un poco para atrás, miro de frente a Pedro y le dijo que se llamaba Marco, y que deseaba entrar a jugar con ellos.

Pedro contesto con aspereza que no lo deseaba, que se fuera, que el tenia casa y que solo los que no tenían padre ni madre estaban allí.

Marco, el chico extraño pareció que se desilusionaba, y Pedro se sintió íntimamente conforme, como con un sentimiento de triunfo y continuó jugando con sus otros compañeros. Mas  Marco no se fue, continuo llamando a los muchachines hasta que uno de ellos le dijo que saltara la reja y se uniera al juego con ellos.

Poco rato después hasta Pedro había hecho amistad con Marco, y cuando se fueron a descansar un rato Pedro le dijo que era seguro que ellos se divertían mas que el, porque cuando se acostaban hacían unas tremendas guerras de almohadas.

Marco le dijo que no, que no hacia guerras de almohadas, y Pedro sintió que al fin tenia algo que otro no tenía. Un momento después Pedro le dijo que era mejor que se fuera a su casa, ya se hacia tarde y muy pronto tendrían que entrarse.

Marco le pidió, atropelladamente, que si era posible quedarse con ellos, porque le gustaba estar allí. Pedro, asombrado, pensó que si el tuviera una familia no desearía estar en ese lugar, y de los ojos de Marco comenzaron a salir unas lagrimas.

Confeso Marco que no se estaba bien entre sus padres, que vivían peleando, que mama lloraba mucho. Que le hablaban con mucha dureza y que nunca había tiempo para el. Al final Pedro y sus amigos lo cobijaron esa noche, haciendo que se escondiera en un ropero. Le llevaron comida y ropa de abrigo. Marco paso una buena noche.

Al otro día los chicos le pidieron a Marco que se fuera, ya que podían encontrarlo. Pero este les dijo que, tal vez sus padres le permitirían vivir ahí. Pero Pedro le dijo que si el tuviese padres desearía volver a casa, y que sus padres querrían verlo. En ese instante a Marco se le ocurrió que si llevaba a Pedro a casa sus padres querrían quedarse con el, y dejarlo así a él en el asilo.

Pedro tenia tantos deseos de tener una familia que estuvo dispuesto a creer y tener una esperanza, así es que se fueron juntos a casa de Marco. Cuando llegaron a casa había varias personas en la puerta. Había, entre otros un policía. Todos gritaron cuando vieron a Marco y llevaron a los dos adentro de la casa.

El padre de Marco lo tomo con violencia y le gritó, creía que lo habían secuestrado, pero su madre se arrodillo y abrazo a su hijo. Marco explico que se había ido al asilo, porque sabia que ninguno de los dos lo querían, así es que era mejor vivir allá, y señalando a Pedro dijo que cambiaria de sitio con el en el orfanato.

Hubo silencio y el padre de Marco pareció que iba a estallar en rabia. Todos se fueron como deseando no presenciar esa triste escena. El padre de Marco culpo a Pedro de esas ideas, pero Marco lo defendió diciéndole que él era el que deseaba irse, ya que el orfanato era un mejor lugar que su casa.

La rabia del padre de Marco desapareció y dio lugar a la pena, se sintió avergonzado, y un minuto después estaban todos abrazados llorando.

Nunca más vio Pedro a Marco, como así tampoco a olvidado ese terrible incidente a pesar de haber pasado ya muchos años.

Algún día, me dijo después de relatarme esa historia, me casare y tendré hijos, pero créame que mis hijos sabrán siempre que los quiero y que los necesito, Yo se lo que eso significa.

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One Response to “El niño huérfano”

  1. marianny dice:

    por favor necesito una obra y su nombre que participen 4 personas por fa pero rapido

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