La ineptitud de individuos que cubren lugares donde se decide sobre el destino de mucha gente.
El día que Martuchi me pidió que lo asistiera, en horas tempranas del día siguiente, fuera del horario de trabajo yo estaba ordenando el escritorio, había esperado tanto ese momento que me sentí como una enamorada pura y expectante ante una propuesta, debía contener mi emoción para no dejar entrever mis más profundos sentimientos, completé la labor y me retiré, llegue tarde a mi pensión aquella noche no lograba concentrarme en nada estaba ansiosa, aturdida. No tuve deseos de cenar solo un té, dispuse los vestidos y los abrigos sobre la cama para el día siguiente, cual novia ordena su ajuar.
Después de analizar la circunstancia elegí la falda con blusa y el abrigo de paño blanco, para cubrirme de la penetrante brisa costera, en el acontecimiento por venir. Llegue muy temprano aquella mañana tal vez demasiado porque nadie me vio entrar, pulse todos los ascensores como lo siempre lo hacía y recorrí los pasillos desiertos del edificio hasta el despacho de Fatuo Martuchi , dispuse las tareas recorrí la distancia hasta la cocina para preparar té cuando escuche sus inconfundibles pasos acercándose, él ya estaba allí paseándose impaciente de un lugar a otro chequeándolo todo, cuando cruzo la mirada con la mía, su actitud fue de ataque, de provocación, desde un principio supe que tenía un sentimiento de desprecio hacia mí, me subestimaba… se acomodo en su sillón como un monarca destronado esperando mi incondicional asistencia y comenzamos el trabajo, hubo algunos inconvenientes en los datos que lo exacerbaron, trataba denodadamente de captar mi total atención, hacía comentarios vanos y se ufanaba de los contenidos, pidió café y cuando diligente se lo acerqué lo derramó en forma intencional sobre el escritorio y provocando una batahola atolondrada, comenzó a gritarme, fue cuando resuelta me abalance sobre su espalda y clave con decisión la daga que llevaba enjoyada en el brazal debajo de la manga de aquel abrigo blanco, pude sentir el estrepitoso crujido del metal cuando lo ataque, hincándose en su infame humanidad.
Nunca imagino aquel final, ni siquiera en sueños, me miró atónito, perplejo, su mirada comenzó a transformarse no podía dilucidar aquel momento, para entonces su cuerpo ya era víctima de las convulsiones, cuando en una última reacción vino hacia mí, me miro quieto, desesperado y en la frenética carrera contra un tiempo que ya estaba detenido cayó en mis brazos implorándome una salvación. Fue allí que le asesté dos puntazos más en el pecho liberando mi rencor, en la urgencia de la situación me dirigí a los pasillos pulse todos los ascensores y como siempre llego primero el de la falla mecánica lo abrí sin dudar y contemple ante mí un vacio de los ocho pisos, no tuve en cuenta el imprevisto cuando al arrojar el cuerpo hacia el hueco del ascensor se engancho la manga del abrigo y en la premura del caso forsejé angustiosamente para liberarme provocando la caída de todo el vetusto mecanismo sobre el cuerpo de Fatuo Martuchi, respiré muy profundamente, camine por los desiertos pasillos del edificio hasta el despacho, a su memoria recogí los papeles manchados con café del escritorio y le descorrí las cortinas, evalué la situación y no existían testigos del hecho.
Aprovechando que llegaba la gente de mantenimiento me escurrí hacía la calle, el aire era bondadoso y agradable allí afuera, en unas horas la noticia invadiría la ciudad, el vanidoso Fatuo Martuchi misteriosa y dolorosamente había decidido quitarse la vida. ¿Atraído o empujado por los intrincados mecanismos del destino? Ahora toda la maquinación y la intriga con la que él perjudicaba las causas le caerían encima. Consulte el reloj y me dirigí hasta el viejo faro de la ciudad, mi lugar favorito por sus leyendas y su magia, el tiempo me apremiaría hasta retomar el horario de trabajo, pero era la recompensa del destino a tanto inmerecido sojuzgamiento.
Realmente la autora plasma con mucha magia el acontecer narrativo de la historia;el contexto hace volar la imaginaciòn a tal punto de ver a Martcci por todos lados,involucrado en la vida real.Me causo mucho placer leerlo,literariamente muy sùtil,bello, lo aconsejo!!! Felicitaciones