Un hombre solitario y sombrio que gusta de la soledad un hombre difícil de abordar y con un extraño halo de misterio a su alrededor.
Antes de relatar esta historia que necesito contar para no llevármela a la tumba he de aclarar al lector los siguientes puntos:
Aclarados estos puntos, que espero no sean ignorados, advierto al lector que es más que probable que al terminar de leer este relato no crea nada en absoluto, aun lo escrito hasta este punto; pero por el Dios del cielo puedo jurar que es verdad. No trataré de imponer esta verdad, dejo al lector el derecho de juzgar según su inteligencia.
Mi nombre es Alexander y esto pasó hace ya casi 39 años, yo era en el tiempo de la narración un joven rico y mi hogar era una elegante mansión con vistas a un lago, no había en los alrededores bienes tan elevados como los de mi familia. En aquellos días yo era lo que podría decirse demasiado frívolo y rebelde para que la sociedad y aristocracia circundante pudiera tolerarlo, tal vez porque fui huérfano de madre desde los 6 años; y mi padre Sir Alberto decidió buscarme un tutor que me enseñara todo lo necesario para convivir con nuestros “iguales”.
El hombre elegido resultó ser un extraño personaje, culto, cultísimo, de hecho creo que poseía una inteligencia fuera de lo común y no he encontrado hasta hoy alguien con quien compararle. Era mayor, de unos 55 o 60 años, no demasiado alto ni muy bajo tampoco 1.70 ó 1.73 metros a lo sumo, su piel blanca aunque algo enrojecida. Su cabello era blanco víctima del invierno que había llegado a su vida, nariz grande y gruesa en la cual sobresalían algunos cabellos mal recortados, orejas grandes, velludas también, una frente amplia y unos ojos de mirada poderosa y penetrante, grises como nubes de borrasca. Vestía de manera sobria, fría pero elegante nunca le faltaba su bastón negro de ébano brillante y un delgado y fino puro entre sus labios, callado muy callado, raras veces hablaba mas de lo necesario, note que sabía mucho de varias ciencias pero su pasión eran la química y la literatura; se perdía horas enteras hablando de fórmulas y elementos y soluciones así como noches enteras hablando de los grandes literatos griegos, padres como el decía de la literatura universal y de todas las artes literarias, de Sócrates, Platón, Homero, Sófocles y Eurípides, era como ya he dicho un hombre fuera de lo común.
Interesantisimo tu relto me mantuvo expectante ante las acciones sin par parear, eres un escelente cuentista. Muy extraño tu relato me gustaria que eso pasara con mucha gente que aprecio que volviera del màs allà para platicar conmigo y derme consejos. Millones de aplausos para tu interesante historia.
Bastante simple pero interesante, esperaba que dieras a conocer la formula para la vida eterna, esa fue la causa por la que la lei hasta el último jajaja. Abrazos
gracias estrella y daniel agradesco sus comentarios se que me falta mucho pero ya mejorare salu2 y de nuevo gracias.