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Los gatos de Angélica

Del diario de Nina.

Hoy vino mi primita Angélica, es una niñita súper tierna y juguetona, cuando está en mi casa, después no se quiere ir, porque la llevo a mi pieza y le presto todas mis muñecas y peluches, Y jugamos a dibujar y pintar, entonces la tía Claudia, siempre la deja un rato más y luego la tengo que llevar de vuelta a su casa y no hay problemas.

Pero hoy sí hubo uno y bien grande y nada menos que con mi mamá. Resulta que me mandó a dejarle un pastel a la mami Ana (le digo así porque no le gusta que le digamos abuela), porque era su cumpleaños y como cocina tan rico, le preparó un pastel con nueces y crema de chocolate.

Angélica me acompañó y no hubo ningún problema hasta ahí. El asunto fue que al regreso, pasamos cerca de un riachuelo y Angélica, vio unos gatitos que estaban abandonados, eran cuatro y me decía yo los quiero, yo los quiero, ¡Por favor, si mi mami me deja!, Yo sé que me deja tenerlos… pobrecitos, si están tan pálidos (para ser tan chica yo me preguntaba como notó la palidez de los gatos). Lo decía tan convincentemente y me ponía una cara de pena que le dije que si, total se los iba a llevar a su casa no a la mía…

Había uno negrito, que fue el que más le llamó la atención a la niña y los otros eran blanco y negro, el asunto que se me ocurrió la mala idea de echar tres en la cesta que había llevado el pastel, y el otro lo llevaba ella y tomaba al gato negro, como cuando una mamá toma un niño para enseñarle a caminar y hacía caminar al gato, además lo bautizó inmediatamente con el nombre de Panchito.

Cuando llegamos a la casa mi mamá vio la cesta con los gatitos, me dio una mirada de enojo que me dio mucho susto, porque si hay una persona que reconoce cuando la mamá está muy enojada, esa soy yo.

¿Qué traes ahí…? me preguntó, como si no supiera que eran gatos, hasta la Angélica los reconoció de inmediato cuando los vio, como ella no se iba a dar cuenta.

Cuando se acercó tomó los gatitos y los puso en el suelo como si lo único que le importaba era la canasta, cómo se te ocurre, me dijo esto es anti higiénico, porque hay que ver que si hay una persona obsesionada con la limpieza y esas cosas es ella.

Me dio un reto de esos, terribles, como digo yo, me hizo sentir tan culpable y ni siquiera me dejó explicar nada, ordenándome que fuera a dejarlos inmediatamente de donde los había sacado.

A fin de cuentas, Angélica lloró y lloró todo el camino, pero no quedó más remedio y yo más que sentirme mal por el reto recibido, me sentía mal por ella, porque no me gusta verla llorar y sus ojos quedaron enrojecidos y más pena me daba.

Pero todo pasó cuando su papá, le regaló para su cumpleaños un gatito que se parecía mucho a Panchito, a quien nunca más lo vimos seguramente otra persona le tuvo lástima a él y sus hermanos y los llevó a una casa donde no fueron rechazados.

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3 Responses to “Los gatos de Angélica”

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