content top

Cosa de hombres

Una historia gay en el chat.

D: ¡Te confieso que esa es la historia de mi vida!

L: ¿Por?

D: No sé, jamás me lo pude explicar

L: Me mandas tu foto? Se que la tenés por ahí.

D: OK Ahí va

Estaba viendo como iba el porcentaje de envío de su foto y pensaba como podía ser que estuviera enviándosela a otro hombre. Se relajó, se sirvió una medida de Blender´s y se dispuso a leer el veredicto de su amigo.

L: ¡Ay papito sos un potro! ¿Seguro que es tuya? NO me estas mintiendo, no? ¡Nadie te puede rechazar teniendo esa pinta!

D: ¡No! ¡Te juro que la foto es mia!

L: ¿Quién es Arnoldo?

Damián enrojeció de vergüenza. ¡Había omitido cambiarle el nombre al archivo! Ya está -pensó-  que me siga conociendo.

D: Soy yo! Es mi verdadero nombre. Lo odio.

L: No veo porque lo odiás, pero si te hace feliz te sigo llamando Damián.

¡Por primera vez en la vida de Arnoldo alguien no se reía de su nombre y además intentaba hacerlo feliz!

D: ¡Lástima que seas hombre!

L: ¿Por?

D: No me interesan para enamorarme

L: ¿No te interesan? ¡Por eso entraste en el canal gay! Mmmmmm

D: No nada que ver! Entre sólo para mirar.

L: Tranqui Dami, conmigo todo bien, igual me rió porque hace casi 4 horas que estas en el canal, que mirada larga tenés, eh?

La observación de Lucas lo abochornó, pero gracias al efecto del whisky, lo superó fácilmente y le reconoció…

D: La verdad que vos me diste más afecto que cualquier otra persona en mi vida.

L: Gracias! Me hace bien lo que me decís. Me encantaría conocerte… sin compromisos, eh?

Damián dudó un poco, todo esto con comillas individuales “va” “Bastante.., va!” “¡Ni loco!”, va! “Que se yo.. no sé.. quizás…por ahí… no me va a violar!” y así toda una serie de cristianas, apostólicas y romanas dudas hasta que inspiro profundo y escribió un…

D: OK. Cuándo?

L: Mañana?

D: OK. Dónde?

L: Santa Fe y Pueyrredón, a las 21:30 te va? En la esquina de la confitería Duero. Adentro.

D: Listo. Nos vemos

La reunión se desarrolló sin ningún atisbo de escándalo, tal cual había fantaseado Damián. Frente a él estaba un hombre tranquilo de sonrisa amplia  tomando un café sin ninguna flor en el pelo ni nada de lo que cierto folklore vulgar le endilga a los homosexuales.

Hacia las 2:30 de la mañana, el grado de confianza y plenitud había llegado a tal extremo que Damián – con lagrimas en los ojos -  le dijo:

- No te quiero perder…

- Acá me tenés – le respondió Lucas con los ojos brillosos-.

Ante la mirada escandalizada de un joven matrimonio de clase media que ocasionalmente tomaba un café,  Damián se dio la oportunidad de ser feliz acercando levemente sus labios a los de Lucas y luego de un breve roce de sonrisas le dijo… te amo, a lo que Lucas contestó… ¡Hola! Bienvenido a mi vida.

6
Liked it
Etiquetas: , , , , , ,
votar


Leave a Reply