Los problemas de una pareja.
Tirados en la cama. Exhalando un poco por haber terminado de hacer el amor. Estaban los dos aquella noche abrazando sus cuerpos desnudos. Acariciando el rostro del otro. Besándose cada vez que sentían que el aliento se les escaparía por la fatiga.
-Fue fantástico.- Dijo ella, con una voz un poco agitada por el cansancio.
-Lo se, eres la mejor.
Parecía haberse detenido el tiempo. Se quedaron sin más palabras que decir. Uniéndose en un fuerte abrazo.
-Sabes, aun recuerdo el día en que estábamos a punto de separarnos.- El la miro fijamente, sabia que era algo que a ella no le gustaba recordar. Pero las palabras habían salido sin pensar. Por el pretexto de no quedarse dormido, ya que a el le gustaba mirarla verla dormir después de hacerla “explotar”.
-Si, fui un tonto y un poco idiota.
La miro detenidamente para tomar valor para continuar. Recordando como se había enamorado de aquella chica que estaba a su lado, acostada.
-Quiero pasar mi vida entera amándote, Josué.
-Y yo también.
Ella se recostó en su pecho dejando un beso sobre el lugar donde se encontraba su corazón.
-Sabes, Michelle, me gustaría saber como eras antes de conocerme. Tengo curiosidad de saber a quien amaste antes que a mí. Quiero saber quien eres.
-Te lo eh contado todo, pero tal vez omití algunas cosas. De cualquier modo ya también tengo un poco de curiosidad. Que tal si mañana no hacemos nada y nos quedamos platicando toda la noche, ¿si?
-Esta bien. Iré a tomar agua. Ahora vuelvo.
Se levanto y se vistió. Salio del cuarto. Bajo por las escaleras hasta la cocina. Tomo u poco de agua. Empezó a crear historias en su mente para contarle a ella toda su vida. Sabia que aunque ella había dicho que no, a ella le interesaba. El quería saber todo acerca de la mujer que amaba con todo su corazón.
Regreso al cuarto. Ella dormía. La miro por un par de horas, parado frente a ella, contemplando su cuerpo desnudo.
-Te amo mi hermosa angelita.- Susurro a su oído y se recostó a su lado, tomándola por su cintura y abrazándola. El continúo mirándola. La amaba. Siguió formando historias para ella. No quería lastimarla. Cerró los ojos. De sus labios se escapo un suspiro.
-Te amo Michelle, te amo.
Durmió.
Jeje…mmm…un poco de recuerdos inundan mi mente, pero creo que gracias a eso nos hicimos más fuertes…en fin, fuerza es lo que me falta ahora, sigue escribiendo mi amor, te amo.