La relación existente entre dos seres, que aunque no son completamente humanos, viven en nuestro mundo.
Por fin llegó el momento en que se quedó profundamente dormida. Fue tan profundo su sueño que creyó estar despierta. Así que ya levantada y por instinto fue a la sala. Se detuvo frente a la puerta del balcón. El estaba allí, sentado solo. De buenas a primeras no sabía por qué, pero estaba allí. Había cruzado los millares de obstáculos que los separaban. Después de tantos años él sentía la presencia de su amada en su ser.
Abrieron juntos la puerta del balcón. Cada uno dio un paso. Ella pensó en moverse por segunda vez, pero él la detuvo al mirarla con aquellos ojos negros igual a los suyos. La sangre dejó de correr por sus venas y ambos por fin descubrieron su realidad. Eran dos seres condenados a vivir eternamente. Mientras se perdían en aquellos ojos negros que los caracterizaban, recordaban las mil y una noches pasadas en el universo.
El amor es un sentimiento que no tiene barreras. Tanto los seres humanos, como los animales y otras criaturas pueden experimentarlo. No hay ciencia que pueda probar ésta idea. De igual forma no hay ciencia que pueda desmentir que el amor es una fuerza potente en el universo. El amor lo puede y lo vence todo. Así lo prueban estos dos seres que apenas se habían encontrado en nuestro tiempo, que no era más que una página en el libro de su existencia.
Terminado aquel sueño ella se encontraba sobre su cama con los ojos abiertos. No sabía a ciencia cierta si todo había sido ficción. Al tocar su sábana, se percató de que sentía. Se envolvió en la misma y se levantó de prisa. Corrió hacia la sala y se detuvo frente a la puerta de cristal. Asombrada encontró una hermosa rosa roja en las manos de una figura de barro. Esta pequeña estatua estaba hecha a su imagen y semejanza. Junto a la rosa también había una tarjeta que tenía escrito el siguiente mensaje:
Gracias por permitirme sentir. Esperaré ansioso nuestro próximo encuentro.
Tu amor a través del tiempo,
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