La relación existente entre dos seres, que aunque no son completamente humanos, viven en nuestro mundo.
Ella estaba allí, sentada sola. No sabía por qué, pero siempre estaba sola. Podían haber millares de personas a su alrededor y no sentía su presencia, al igual que ellos no sentían la suya. Era como si para nadie ella existiera. Eso fue algo que aprendió desde muy temprano en su niñez y que nunca cambiaría durante toda su vida. Por tal razón llegó en varias ocasiones a pensar que por nombre debieron ponerle Soledad. Aunque tal vez siendo ese su nombre, nunca hubiese estado sola. Así son las ironías de la vida. Nunca nadie sabe por qué suceden las cosas contrario a como deben de suceder, pero es así.
Mientras estaba sola leía aquel libro que había leído quién sabe cuantas veces. Cada vez que lo releía le revelaba algo nuevo. El mismo llevaba por título “Caricia Esencial”. Eso era lo que ella siempre había necesitado y nunca había recibido. Sentir ese toque humano. Sentir ternura de parte de otro ser humano que no esperase nada a cambio. Algo contrario a lo que siempre sucedía. Pues cada vez que una mano tocaba su cuerpo sabía que no muy tarde exigiría algo a cambio. Por tal razón ella era frígida. No había nada que la hiciera salir de ese estado catatónico en que se encontraba.
Su familia la llamaba Fantasma, pues eso era lo que parecía. Fueron muchas las ocasiones en que asustó a todos apareciendo de momento. Uno daba media vuelta y allí estaba. Solo medio paso entre tu cuerpo y el de ella, y no se le escuchaba respirar.
Hubo quienes le dijeron que ella no era de este mundo. Creían que había nacido fuera de época. Su rostro, su hablar y caminar eran diferentes. Ella no encajaba en nuestro mundo, aunque ella se vistiese dejándose llevar por el último grito de la moda. Había algo que contrastaba fuertemente. Su mirada era penetrante, pero al mismo tiempo parecía estar perdida en el espacio. Podría tener los zapatos más pesados, pero al observarla caminar parecía flotar en el aire. Cuando hablaba sus palabras tenían un eco que podría dormir a un niño o causar el escalofrío más agudo jamás sentido.